El piloto de Williams paralizó la Ciudad de Buenos Aires en un Road Show sin precedentes, donde aceleró el Lotus E20 y la mítica «Flecha de Plata» de Fangio. En un reencuentro emocionante con el público argentino, Colapinto marcó el regreso de la Fórmula 1 a las calles porteñas tras 14 años de ausencia.
Buenos Aires se convirtió este domingo en el epicentro del automovilismo mundial. En una jornada que superó todas las expectativas de convocatoria, más de medio millón de fanáticos se volcaron a las avenidas Libertador y Sarmiento para ser testigos de un hito: ver a un argentino al volante de un Fórmula 1 en un circuito callejero local. Bajo un sol radiante, la «Colapintomanía» alcanzó su punto máximo cuando el rugido de los motores rompió el silencio de Palermo.
Un desfile de potencia y nostalgia
La actividad central estuvo dividida en cuatro salidas a pista que mantuvieron al público en vilo. El plato fuerte fue el Lotus E20 (modelo 2012), decorado con los colores de Alpine, cuyo motor Renault V8 hizo estallar los aplausos en cada aceleración y «trompo» que el pilarense regaló a la multitud.
Sin embargo, el momento de mayor carga emotiva se vivió cuando Colapinto se subió a la «Flecha de Plata» (Mercedes W196), el legendario monoplaza con el que Juan Manuel Fangio hizo historia. El contraste entre la tecnología moderna y la gloria del pasado sintetizó la importancia de este evento para la identidad deportiva nacional. «Es un orgullo representar a mi país y ver esta cantidad de gente; todavía no puedo creer dónde entraron 500 mil personas», confesó un Franco visiblemente conmovido tras bajar del auto.
Operativo y clima de fiesta
El despliegue logístico estuvo a la altura de la circunstancia. Con pantallas gigantes distribuidas en puntos estratégicos como Plaza Sicilia y Plaza Seeber, y la participación de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad, el evento trascendió lo deportivo para convertirse en un festival cultural.
A pesar de la multitudinaria presencia, la jornada se desarrolló con normalidad, cerrando con un recorrido de Colapinto a bordo de un bus descapotable para saludar a los miles de seguidores que llegaron desde distintos puntos del país. Con este Road Show, San Juan y toda la Argentina ratifican su vigencia como plazas apasionadas por los fierros, mientras el sueño de volver a tener un Gran Premio en suelo propio parece estar cada vez más cerca de la realidad.







