Lo que debía ser un paso administrativo hacia el progreso minero terminó detonando un conflicto de poderes. El EPRE (Ente Provincial Regulador de la Electricidad) salió con los tapones de punta contra el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) nacional, luego de que este último le otorgara a la empresa Vicuña (operadora de Josemaría y Filo del Sol) una prioridad de uso sobre la línea de 500 kV sin consultar a la provincia.
El eje de la bronca es simple y contundente: esa infraestructura clave que une la Estación Nueva San Juan con Rodeo no cayó del cielo, sino que se construyó con el bolsillo de los sanjuaninos.
¿Qué pasó exactamente?
A través de una resolución reciente (la Nº 079/26), el ente nacional le dio a la minera el «derecho a llave» sobre la capacidad de transporte de energía en este tramo. Esto encendió las alarmas en el EPRE, que este miércoles 4 de marzo presentó un reclamo formal exigiendo una audiencia pública en territorio sanjuanino.
Desde el ente provincial son claros: no se puede disponer de una obra estratégica, financiada por los usuarios locales, sin una planificación técnica que garantice que el servicio para el resto de la provincia no se vea afectado.
Los puntos de conflicto
La disputa no es solo por los cables, sino por quién tiene el poder de decisión:
- La billetera provincial: La línea de 500 kV fue una apuesta de San Juan hace dos décadas para desarrollar la minería y las energías renovables. El EPRE exige que se respete ese esfuerzo histórico.
- El temor de otras empresas: No solo el Gobierno está preocupado. Otras mineras y particulares ya pusieron el grito en el cielo, advirtiendo que si una sola empresa privada maneja la «prioridad», podría bloquear o condicionar futuras inversiones, incluso aquellas que ya están bajo el régimen del RIGI.
- El impacto en el usuario: Una de las mayores advertencias del EPRE es que ninguna de estas movidas operativas debería traducirse en aumentos en las facturas de luz de los sanjuaninos.
El futuro de la zona norte
Más allá de la minería, lo que está en juego es el crecimiento de las poblaciones del norte de San Juan. Si la capacidad de la línea queda «reservada» para un privado, el abastecimiento eléctrico de los departamentos de esa zona podría quedar en un segundo plano.
Por ahora, la pelota está en la cancha de la Nación. San Juan ya avisó que no piensa mirar desde la tribuna cómo se decide sobre sus propios recursos. La tensión promete escalar en un año donde la minería del cobre es la gran esperanza económica de la provincia







