El yacimiento ubicado en el departamento cordillerano reactiva sus operaciones en San Juan. Con una proyección de 120.000 onzas de oro y un plan de largo plazo, la noticia genera fuertes expectativas por la creación de empleo y el movimiento económico regional.
Un motor que vuelve a encenderse
Tras un período de inactividad, el proyecto minero Casposo retoma su fase productiva en la provincia. La noticia, confirmada por las autoridades mineras y la empresa operadora, marca un hito para la industria local, ya que representa la vuelta al ruedo de un yacimiento clave para el departamento Calingasta. El plan de reactivación contempla una inversión sostenida que busca optimizar los procesos de extracción y procesamiento de metales preciosos.
Esta reapertura no solo implica el retorno de la actividad en el sitio, sino que se traduce en una inyección de confianza para el sector, demostrando la estabilidad y el potencial geológico que San Juan ofrece a los inversores internacionales.
Proyecciones y vida útil del yacimiento
El nuevo cronograma de explotación establece una vida útil inicial de siete años, durante los cuales se estima una producción total de aproximadamente 120.000 onzas de oro. Los técnicos de la compañía han trabajado en nuevas prospecciones que permitieron extender los horizontes de la mina, asegurando que el proyecto sea sustentable y rentable en el tiempo.
Además de la producción de oro, la planta procesadora de Casposo está preparada para tratar otros minerales, lo que le otorga una versatilidad estratégica dentro del mapa minero sanjuanino. Esta capacidad operativa permitirá que la mina funcione como un centro de servicios mineros para otros proyectos menores de la zona.
Impacto social y laboral en Calingasta
La reactivación de Casposo trae consigo un impacto directo en el mercado laboral. Se espera que la demanda de mano de obra local se incremente de forma inmediata, priorizando a los habitantes de Calingasta y departamentos vecinos para cubrir las vacantes en diversas áreas operativas y administrativas.
Asimismo, el «derrame» económico se sentirá con fuerza en los proveedores de servicios locales —transporte, gastronomía, logística y mantenimiento—, fortaleciendo la cadena de valor minera. Para el Gobierno provincial, este regreso a la producción refuerza la posición de San Juan como líder en minería metalífera y garantiza la continuidad de las regalías que se reinvierten en obras de infraestructura para la comunidad.







