El animal fue captado por las cámaras de seguridad mientras merodeaba por los jardines y calles internas de un exclusivo complejo en Pilar. Especialistas trabajan en el lugar para capturarlo y trasladarlo a una reserva natural.
Lo que parecía una noche tranquila de domingo se transformó en una situación de extrema tensión en un barrio privado de la zona de Pilar, en Buenos Aires. La presencia de un puma de gran tamaño, que se paseaba con total parsimonia entre las viviendas, fue detectada por los dispositivos de vigilancia, lo que activó de inmediato un protocolo de emergencia y un pedido de resguardo absoluto para los residentes.
Vigilancia y temor entre los propietarios
El alerta se viralizó rápidamente en los grupos de WhatsApp del country luego de que las imágenes mostraran al felino saltando cercos y caminando por los senderos peatonales. «Les pedimos que no salgan de sus casas y que mantengan a las mascotas bajo techo», fue el mensaje que circuló desde la administración del barrio, mientras se daba aviso a la Dirección de Flora y Fauna de la provincia.
Operativo de captura en marcha
Personal especializado, junto con efectivos policiales y especialistas en manejo de fauna silvestre, iniciaron un rastrillaje por las zonas donde fue visto por última vez. La prioridad de los equipos es sedar al animal para poder retirarlo del predio sin causarle daño ni poner en riesgo la integridad de las personas. Se sospecha que el puma pudo haber llegado hasta allí debido a la pérdida de su hábitat natural o, en el peor de los casos, que haya escapado de algún domicilio donde era tenido ilegalmente como mascota.
Recomendaciones de los expertos
Desde los organismos de protección ambiental recordaron que, ante el avistamiento de estos ejemplares, nunca se debe intentar acorralarlos ni espantarlos de forma agresiva. El objetivo final del operativo es lograr la translocación del puma a una reserva natural o a un centro de rehabilitación donde se pueda evaluar su estado de salud antes de devolverlo a un entorno seguro lejos de las zonas urbanas. Por el momento, el acceso a las áreas comunes del barrio permanece restringido hasta que se confirme que el felino ya no se encuentra en el perímetro.







