Si bien el reciente brote en viajeros de cruceros ha encendido las alarmas, los especialistas aseguran que las características biológicas del virus Andes (ANDV) lo alejan drásticamente del escenario vivido con el SARS-CoV-2.
Cuando surge una enfermedad infecciosa con potencial respiratorio, el recuerdo de la pandemia de coronavirus genera una inquietud inmediata. Sin embargo, aunque ambos virus pueden comprometer gravemente los pulmones, las diferencias en su transmisión, contagiosidad y mortalidad son determinantes.
Una transmisión mucho más compleja
A diferencia del Covid-19, que se propaga masivamente por el aire en espacios cerrados, el hantavirus pertenece a una familia viral completamente distinta. Su contagio está asociado principalmente a roedores infectados; las personas suelen contraerlo al inhalar partículas de orina, saliva o excremento de ratas y ratones portadores.
La diferencia más importante radica en que el hantavirus no se transmite fácilmente entre humanos. Según las autoridades sanitarias, solo la variante específica virus Andes, detectada en Sudamérica, ha mostrado una transmisión de persona a persona, pero siempre bajo un contacto estrecho y muy prolongado.
El brote actual y la vigilancia extrema
Siguiendo el criterio del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), se ha aplicado un aislamiento preventivo a todos los pasajeros de las embarcaciones afectadas. Además, la OMS ha recomendado una cuarentena de 42 días, un periodo de incubación mucho mayor al del Covid-19, lo que exige un monitoreo más extenso pero permite un control más focalizado.
¿Por qué no muta como el coronavirus?
Fernando Esperón, experto en Salud Global, señala que el virus Andes se está comportando según lo esperado. A diferencia del SARS-CoV-2, que mutó rápidamente en múltiples variantes, la secuenciación del hantavirus muestra que no ha mutado casi nada.
Esto se debe a que estos virus están en «equilibrio» con su hospedador (el ratón colilargo) y no necesitan replicarse de forma tan agresiva. Al ser específicos de una sola especie de roedor, es altamente improbable que se produzcan recombinaciones virales que generen una amenaza global masiva.
Dato: Aunque el brote actual pone de manifiesto fallas en la preparación marítima ante zoonosis, el riesgo de una pandemia similar a la de 2020 es descartado por los científicos. El hantavirus es una enfermedad de cuidado local y ambiental, pero sus características biológicas lo mantienen, por ahora, lejos de ser una amenaza global fuera de control.







