Científicas locales, en colaboración con el Instituto Malbrán, demostraron en ensayos de laboratorio que un compuesto a base de algas rojas bloquea la replicación de la cepa Andes, la variante que se transmite entre humanos. Cómo funciona este «atrapa virus» que ya demostró un 80% de eficacia frente al Covid-19.
La preocupación global por el hantavirus volvió a encenderse en las últimas semanas tras confirmarse el fallecimiento de tres personas a bordo del crucero holandés MV Hondius. El hecho encendió las alarmas debido a que se constató la presencia de la cepa Andes, la variante endémica de Argentina y la única documentada científicamente con capacidad de transmitirse de persona a persona. Sin embargo, en medio del temor, la ciencia argentina vuelve a posicionarse a la vanguardia con un hallazgo sumamente esperanzador.
Un grupo de investigadoras argentinas descubrió que un conocido spray nasal, que se comercializa de forma libre en las farmacias del país desde hace una década, posee una potente actividad antiviral capaz de frenar el hantavirus en sus etapas iniciales.
El histórico experimento se llevó a cabo en el Servicio de Biología Molecular del Laboratorio Nacional de Referencia de Hantavirus, perteneciente al Departamento de Virología del prestigioso INEI-ANLIS “Carlos Malbrán”.
El poder de las algas rojas: ¿Qué es la carragenina?
El secreto detrás de este avance es la carragenina, un compuesto natural derivado de las algas rojas. Esta sustancia no es nueva para la medicina: ya había demostrado una enorme eficacia para prevenir resfriados comunes, la gripe y, más recientemente, el coronavirus.
“Este proyecto comenzó allá en la época de pandemia, por el 2020. Empezamos a utilizar en la Fundación Casará este spray nasal para el Covid. Iniciamos con ensayos in vitro de laboratorio para evaluarlo y vimos que inhibe la replicación del virus. Eso nos permitió avanzar hacia un ensayo clínico con personal de la salud, médicos y enfermeros que estaban expuestos al virus”, reveló detalladamente la bióloga e investigadora molecular del estudio, Andrea Vanesa Dugour.
En aquella oportunidad, los resultados con el Covid-19 fueron contundentes: el uso del spray unas cuatro veces al día (cada seis horas) redujo en un 80% los contagios en el personal sanitario expuesto. Esta altísima tasa de éxito llevó a las científicas a plantearse una hipótesis lógica: ¿podría funcionar también contra el hantavirus?
Un «atrapa virus» en la nariz
Para comprobarlo, el equipo sometió el compuesto a rigurosos ensayos in vitro (en laboratorio) frente a células infectadas con la peligrosa cepa Andes del hantavirus. Aunque la investigación se encuentra todavía en una etapa basal y preliminar, los primeros indicios científicos son categóricos: la carragenina demostró una fuerte actividad antiviral contra el hantavirus.
El mecanismo de acción es tan simple como eficiente. El spray nasal funciona literalmente como un «atrapa virus». Al aplicarse, crea una barrera física y química en las fosas nasales que bloquea el virus justo en la puerta de entrada. De esta manera, el hantavirus queda atrapado en la nariz y se impide que viaje hacia los pulmones, que es donde se desarrolla la fase más agresiva y mortal de la enfermedad (el síndrome cardiopulmonar por hantavirus).
Preventivo, no tratamiento
Las investigadoras fueron sumamente cautas al precisar el alcance de este descubrimiento. Se trata de una herramienta de prevención y no de un tratamiento de cura para quienes ya manifiestan la enfermedad de forma avanzada.
Al ser un producto que lleva 10 años en el mercado y que cuenta con la aprobación de seguridad correspondiente, se presenta como un aliado estratégico e inmediato para complementar las medidas de higiene tradicionales, especialmente para aquellas personas que por razones laborales o de recreación deben ingresar a zonas rurales o galpones cerrados donde habitan los roedores silvestres (principales transmisores a través de sus heces, orina y saliva).
El camino científico continuará de forma compleja para sumar mayor evidencia masiva, pero el primer y más importante paso ya está dado. Una vez más, la ciencia e investigación con sello argentino y el respaldo del Instituto Malbrán aportan una solución clave para la salud pública mundial.







