Una investigación de la Universidad de Zhejiang publicada en la revista NeuroImage descubrió que los contenidos audiovisuales breves apagan el «freno inhibitorio» del cerebro, facilitando un modo de piloto automático que dificulta frenar el consumo. Además, estudios internacionales advierten sobre el impacto directo del acceso temprano a las pantallas en el rendimiento escolar de los adolescentes.
El consumo masivo y compulsivo de videos breves en plataformas digitales como TikTok, Instagram Reels o YouTube Shorts ha dejado de ser únicamente un debate sobre hábitos culturales para convertirse en un objeto de estudio neurocientífico de primer orden. Una exhaustiva investigación encabezada por especialistas de la Universidad de Zhejiang (China) y difundida por la prestigiosa revista especializada NeuroImage reveló cómo la exposición continua a este tipo de formatos audiovisuales provoca una disminución drástica en la actividad de áreas neuronales esenciales para el autocontrol, la toma de decisiones conscientes y la evaluación del esfuerzo.
El trabajo científico analizó a un grupo de jóvenes mediante resonancia magnética funcional (fMRI) combinada con espectroscopía para evaluar en tiempo real los cambios hemodinámicos y neuroquímicos cerebrales mientras observaban secuencias de videos breves atractivos y de bajo interés. Los resultados demostraron que, ante contenidos altamente placenteros e inmersivos, se produce una marcada desactivación de dos zonas neurálgicas: el córtex cingulado anterior dorsal (dACC), responsable de detectar conflictos y calibrar el esfuerzo cognitivo, y la corteza prefrontal dorsolateral (dlPFC), encargada de la planificación, el control de los impulsos y la regulación de la atención.
De acuerdo con los científicos y divulgadores como el psiquiatra Nicholas Fabiano (Universidad de Ottawa), este fenómeno explica por qué el cerebro ingresa en una suerte de «modo relajado o piloto automático». Al apagarse momentáneamente el botón de freno cognitivo y reducirse la resistencia consciente, el usuario experimenta una gratificación inmediata continua que anula la noción del tiempo y vuelve extremadamente complejo detener el desplazamiento de la pantalla, derivando en sesiones de consumo desmedido de varias horas ininterrumpidas. La investigación determinó además que neurotransmisores como el glutamato modulan estas respuestas, lo que indicaría que ciertas personas presentan una mayor vulnerabilidad biológica a la dependencia de estos estímulos digitales.
La preocupación científica por las consecuencias de estas dinámicas se complementa con recientes revelaciones sobre el desarrollo educativo en menores. En sintonía con el estudio asiático, una investigación sociológica realizada por las universidades italianas de Milano-Bicocca y Brescia sobre más de 5.200 estudiantes determinó que la apertura de cuentas en redes sociales antes de los 14 años genera un retroceso equivalente a medio año lectivo en asignaturas troncales como lengua y matemáticas, debido a la intrusión constante de los teléfonos móviles en los horarios de descanso nocturno y durante la realización de tareas escolares.
Fuente: Diario de Cuyo.








