Especialistas en ciberseguridad advierten sobre la proliferación de comunicaciones desde números desconocidos que se cortan a los pocos segundos de atender. Detrás de esta molesta modalidad se esconde el «robocalling», un sistema automatizado que utilizan los ciberdelincuentes para escanear y registrar líneas telefónicas activas. El objetivo es armar bases de datos depuradas para luego ejecutar fraudes complejos, hackeos de billeteras virtuales y estafas bancarias mediante la suplantación de identidad de empresas y entidades financieras.
Seguro te pasó en los últimos días: suena el celular, atendés, del otro lado hay un silencio sepulcral por dos o tres segundos y la llamada se corta de golpe. Lejos de tratarse de un error de señal, de un cable mal conectado o de una simple equivocación, este fenómeno es el primer eslabón de una sofisticada cadena de estafas virtuales que viene creciendo de forma alarmante en todo el país.
El «robocalling» funciona mediante softwares programados que son capaces de realizar miles de llamadas simultáneas en apenas unos minutos. El propósito de este primer contacto es puramente logístico: los delincuentes necesitan comprobar si la línea telefónica está asignada a una persona real y si esa persona tiene el hábito de atender a números desconocidos. Una vez que la víctima dice «hola», el sistema valida el número de manera automática y lo guarda en una lista de «teléfonos productivos».
La segunda fase: el engaño y el cuento del tío digital
Una vez que los estafadores ya tienen el filtro de las líneas que sí atienden, comienza la etapa más peligrosa del plan. Utilizando esa base de datos depurada, los delincuentes vuelven a comunicarse días más tarde, pero esta vez con un operador humano del otro lado que simula ser un representante de atención al cliente.
Para ganarse la confianza de la víctima o sembrar el pánico y forzar una reacción rápida, los estafadores suelen utilizar las siguientes estrategias de manipulación:
- Alertas bancarias falsas: Se hacen pasar por el banco de la víctima o por reconocidas billeteras virtuales advirtiendo sobre un supuesto bloqueo de cuenta o una transferencia sospechosa de alto valor que hay que frenar urgente.
- Compras pendientes: Simulan el llamado de una gran cadena comercial o una tarjeta de crédito para validar una compra costosa que la persona nunca realizó.
- Premios y sorteos: Utilizan la excusa de un beneficio o un premio ganado para guiar a la víctima de manera telefónica.
En todos estos escenarios, el objetivo final es el mismo: presionar al usuario para que entregue datos sensibles como claves de home banking, códigos de verificación de dos pasos, números de tarjetas de seguridad o información financiera que les permita vaciar las cuentas en cuestión de minutos.
Guía de prevención: cómo blindar el celular contra el fraude
Para cerrarle la puerta a los ciberdelincuentes y evitar dolores de cabeza con las cuentas bancarias, los expertos en seguridad informática recomiendan adoptar una serie de hábitos preventivos rigurosos:
- Ignorar números desconocidos: La regla de oro es directamente no responder llamadas de procedencia dudosa o con prefijos extraños. Si es algo urgente o formal, dejarán un mensaje por otra vía.
- Activar bloqueadores de spam: Utilizar las herramientas nativas de los sistemas operativos (Android e iOS) o aplicaciones de terceros que identifican y filtran de antemano las llamadas catalogadas como spam o fraude.
- Silencio absoluto sobre datos clave: Jamás, bajo ninguna circunstancia, se deben dictar contraseñas, tokens, números de tarjetas ni datos personales en una llamada entrante. Ningún banco legítimo pide esos datos por teléfono.
- Cortar y verificar por la vía oficial: Ante la menor duda o sospecha de que el problema planteado pueda ser real, se debe cortar la comunicación inmediatamente y ser uno mismo quien llame al número oficial de atención al cliente de la empresa o banco correspondiente.







