La recesión económica que atraviesa el país ha comenzado a mostrar su cara más dura en el comercio sanjuanino. El sector de los electrodomésticos y artículos para el hogar, uno de los termómetros más sensibles de la capacidad de consumo de las familias, reporta una caída estrepitosa en la demanda. Según los últimos relevamientos, el escenario nacional de parálisis productiva y falta de financiamiento accesible ya se tradujo en una merma visible en los locales del microcentro y de los departamentos periféricos, donde las consultas en vidriera no logran transformarse en tickets de venta.
El fenómeno no es aislado. La combinación de una inflación que no termina de dar respiro y la pérdida del poder adquisitivo del salario ha llevado a que los sanjuaninos prioricen gastos de primera necesidad, postergando la renovación de bienes durables. Representantes del sector local advierten que, a diferencia de otras crisis, esta vez se nota un estancamiento generalizado que afecta tanto a las grandes cadenas con presencia nacional como a los comercios familiares de la provincia, los cuales deben hacer frente a costos fijos y alquileres en aumento con ingresos que se desploman mes a mes.
La incertidumbre sobre el stock y la reposición de mercadería también juega un rol crítico. Con las tasas de interés que complican las cuotas sin interés la herramienta histórica del sector para mover el inventario, el panorama para el cierre del semestre es reservado. En las cámaras comerciales de San Juan ya existe una preocupación latente por la estabilidad de los puestos de trabajo si la tendencia no se revierte en el corto plazo, mientras los empresarios locales intentan implementar estrategias de descuento agresivo para intentar oxigenar una caja que hoy se encuentra en rojo.







