Lo que comenzó como un ambicioso «sueño inmobiliario» para cientos de familias sanjuaninas, hoy se ha transformado en una pesadilla que ha sitiado la vida de sus principales responsables. Rubén Martín y Denise Robles Bonadé, señalados como los cerebros detrás de la maniobra fraudulenta más resonante de la historia provincial, ya no solo deben rendir cuentas ante los estrados del juez Fernández Cauzi; ahora enfrentan el implacable «tribunal de la calle».
La prisión domiciliaria, que para muchos damnificados sabe a poco frente a la pérdida de ahorros de toda una vida, se ha vuelto una jaula de cristal. El perímetro de sus viviendas es hoy la frontera entre el proceso judicial y la furia de quienes lo perdieron todo.
Bloqueo, tensión y una fallida mesa de examen
El último episodio de esta tensión escaló este martes en la puerta del domicilio de la familia Robles Bonadé, en Capital. Denise Robles Bonadé, quien paradójicamente estudia Derecho en la Universidad Nacional de San Juan, tenía autorización judicial para salir a rendir la materia «Finanzas y Derecho Financiero». Sin embargo, la justicia de los papeles chocó de frente con la realidad de las víctimas.
Vehículos de personas damnificadas bloquearon la salida del garaje de su padre, Dante Robles, impidiendo que la joven pudiera llegar a la facultad. El asedio no dejó heridos ni detenidos, pero sí una denuncia en la Comisaría 2° y un mensaje claro: las víctimas no están dispuestas a mirar hacia otro lado. La paradoja de una acusada por estafa millonaria intentando examinarse precisamente en leyes financieras no pasó desapercibida para quienes aún esperan recuperar un solo centavo.
El rastro del dinero: De la UFI a las cuevas de la calle General Acha
Mientras los acusados intentan mantener una rutina bajo custodia, la UFI a cargo de la Investigación Penal Preparatoria no se detiene. El cerco se cierra también sobre el flujo de dinero. El reciente operativo de Gendarmería Nacional, que terminó con el secuestro de millones de pesos en una de las «cuevas» financieras más antiguas y conocidas de la provincia ubicada en General Acha antes de Libertador, sería una pieza clave para conectar los fondos de la estafa con el mercado informal.
Sin condena, pero marcados por el escrutinio social
Por ahora, la libertad de Martín y Robles Bonadé se limita a turnos médicos y, en el caso de Denise, a sus compromisos académicos, siempre bajo la estricta tutela de sus padres. Pero el clima social en San Juan sugiere que el proceso será largo y turbulento. Para los cientos de estafados, no se trata solo de un expediente judicial; se trata de justicia por el esfuerzo de décadas que se esfumó en promesas de ladrillos que nunca existieron.
La dupla está cercada. Entre el avance inminente de las pruebas recolectadas por la justicia y el asedio constante de las víctimas en la puerta de sus casas, el tiempo parece agotarse para los protagonistas del escándalo inmobiliario que sacudió los cimientos de San Juan.







