El Ministerio de Salud de la Nación encendió las alarmas tras la publicación del último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), que confirma que el país ingresó en «zona de alerta» debido a un incremento inusual de casos de Hepatitis A. Hasta el momento se consolidaron 34 contagios a nivel federal, localizados principalmente en la Ciudad de Buenos Aires y el norte del país. A diferencia de lo que ocurría históricamente, la enfermedad se desplazó drásticamente de los niños a la población de entre 20 y 39 años, tramo que concentra tres cuartas partes de los infectados. El Gobierno aceleró la distribución de vacunas y San Juan se posiciona entre las provincias con mejores niveles de cobertura preventiva.
La dinámica de las enfermedades infecciosas en la Argentina vuelve a poner en jaque las estrategias sanitarias del Estado. De acuerdo con los datos oficiales procesados por el Boletín Epidemiológico Nacional, el país registra una preocupante aceleración de diagnósticos positivos de Hepatitis A en comparación con las estadísticas consolidadas de los últimos cinco años. Esta tendencia obligó a los comités de infectología a declarar un estado de vigilancia epidemiológica activa.
La Hepatitis A es una afección caracterizada por la inflamación aguda del hígado provocada por el virus VHA. Su vector de propagación es fundamentalmente fecal-oral; es decir, mediante la ingesta de agua contaminada, alimentos mal lavados o el contacto estrecho persona a persona. Hasta la semana epidemiológica número 16, el mapa de la distribución de los 34 casos confirmados en el territorio nacional se desglosa de la siguiente manera:
- Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA): 12 casos (Epicentro del brote).
- Salta: 7 casos.
- Provincia de Buenos Aires (PBA): 5 casos.
- Santa Fe: 3 casos.
- Córdoba: 3 casos.
- Chaco: 1 caso.
- Río Negro: 1 caso.
Un drástico cambio de patrón: el foco en adultos de 20 a 39 años
El dato más revelador que aportaron los peritos sanitarios radica en la mutación del perfil de los pacientes. Históricamente, la Hepatitis A era considerada una patología de la infancia, estrechamente ligada a condiciones ambientales o escolares deficientes. Sin embargo, en el actual brote, el 75% de los infectados son adultos de entre 20 y 39 años, detectándose una bajísima incidencia en menores de 20 años (con apenas 3 notificaciones en todo el país).
Los investigadores identificaron que en la región del AMBA (CABA y el conurbano bonaerense) el nodo de transmisión es puramente de adultos jóvenes: de los 17 casos del área metropolitana, 14 pertenecen a esa franja de edad y 11 corresponden al sexo masculino. Desde la cartera de Salud explicaron que, durante la última década, la transmisión en hombres que tienen sexo con hombres adquirió una fuerte relevancia estadística a nivel mundial, modificando el patrón epidemiológico y generando brotes con una mayor carga de enfermedad en el grupo específico de 30 a 39 años.
Contagios por viajes y conglomerados: La dinámica de transmisión actual se presenta de forma mixta. De los casos detectados, la mitad se asocia a antecedentes de viajes al exterior y la otra parte a cadenas locales de contagio. Entre los escasos pacientes menores de 20 años afectados, dos registraron antecedentes de viaje a Bolivia (con residencia en Lomas de Zamora y la localidad mendocina de Tunuyán), mientras que el tercero forma parte de un conglomerado específico bajo estudio en el departamento de Embarcación, en la provincia de Salta.
El éxito de la vacuna obligatoria y el escenario actual
La drástica ausencia de casos en la población infantil no es casualidad, sino el resultado directo de una política de Estado sostenida en el tiempo. Hasta el año 2005, el virus de la Hepatitis A representaba la principal causa de insuficiencia hepática fulminante y necesidad de trasplante en niños menores de 10 años en el país. Todo cambió a partir de ese año, cuando la vacuna fue incorporada con carácter obligatorio y de dosis única al Calendario Nacional de Vacunación para los lactantes de 12 meses de vida.
Esa inmunización sistemática derrumbó la morbimortalidad y llevó a la Argentina a un escenario de baja endemicidad. Sin embargo, los brotes actuales en la población adulta demuestran que el virus sigue circulando y plantea nuevos desafíos de cobertura para quienes no recibieron la vacuna durante su niñez.
Campaña de vacunación 2026: San Juan lidera la prevención
Frente a la contingencia epidemiológica, el Ministerio de Salud apuró los tiempos logísticos: al cierre de abril de 2026 ya se distribuyó el 44% de la totalidad de las dosis planificadas para todo el año, incluyendo el envío de emergencia de 2.200 dosis exclusivas para bloquear el brote en adultos de la localidad salteña de Embarcación.
No obstante, las autoridades miran con preocupación una reciente desaceleración en el ritmo de vacunación a nivel general, ya que la meta nacional de cobertura para la estrategia de dosis única se ubicó en el 20,8% al 30 de abril de 2026, ensanchando la brecha respecto a los objetivos ideales. El mapa de la inmunización por provincias deja en evidencia marcadas asimetrías de gestión:
| Desempeño Preventivo | Provincias y Cobertura Alcanzada (Abril 2026) |
| Líderes en Cobertura (Superior al promedio) | La Pampa (26%), Río Negro (26%), Jujuy (25%), San Luis (24%), Chubut (24%), Chaco (24%), Tierra del Fuego (23%), Neuquén (23%), Mendoza (23%) y San Juan (23%). |
| En la Media Nacional (Eje del 20%) | Salta, Entre Ríos, Catamarca, Córdoba, La Rioja, Santiago del Estero, Santa Cruz, Santa Fe y Tucumán. |
| Zonas de Retraso (Inferior al promedio) | Provincia de Buenos Aires (20%), Corrientes (19%), Misiones (19%), Formosa (18%) y CABA (13%). |
La posición de San Juan, con un 23% de cobertura en los primeros cuatro meses del año, sitúa a la provincia en el lote de vanguardia preventiva y blindaje inmunológico. A pesar de estos buenos indicadores locales, el Ministerio de Salud de la Nación exhortó a los ministerios provinciales a no relajar las guardias, exigiendo que se refuercen las campañas de microplanificación y la búsqueda activa para recuperar esquemas de vacunación atrasados en adultos jóvenes, la única vía efectiva para enfriar el avance del virus y neutralizar el riesgo de un brote a gran escala.







