El ministro de Economía detalló un esquema progresivo de reducción de los Derechos de Exportación (DEX) con proyección hasta 2028. La medida busca dar previsibilidad absoluta al sector agroindustrial, sepultar la especulación en el mercado de granos y apuntalar la competitividad de la producción nacional frente a los mercados externos.
Un esquema preestablecido para sepultar la especulación
En una conferencia de prensa en el Palacio de Hacienda, el ministro de Economía, Luis Caputo, acompañado por los secretarios de Agricultura, Sergio Iraeta, y de Coordinación de Producción, Pablo Lavigne, presentó los lineamientos técnicos del plan de alivio tributario. El eje central del anuncio radicó en que el sendero de reducción de alícuotas quedará blindado mediante un cronograma fijo y preestablecido, el cual se ejecutará de manera independiente a la evolución de las arcas públicas.
Con esta decisión política, el Palacio de Hacienda busca cortar de raíz las maniobras especulativas en la comercialización de granos y ofrecer certezas contractuales a los productores. En esa línea, desde la Secretaría de Agricultura explicaron que la aceleración de este beneficio fiscal funciona como un mecanismo de compensación frente a la fuerte suba internacional en el costo de los insumos clave, con especial foco en los fertilizantes.
El cronograma de reducción para el sector agropecuario
El plan diseñado por el equipo económico establece un alivio escalonado y diferenciado según las características de cada cultivo, iniciando a mediados de este año y profundizándose hacia las campañas venideras:
- Trigo y Cebada: Serán los primeros en ingresar al esquema. En junio de 2026, registrarán una contracción inicial de dos puntos porcentuales en sus alícuotas, descendiendo del 7,5% al 5,5%.
- Complejo Sojero: A partir de enero de 2027, el gravamen iniciará una baja mensual sistemática del 0,25% durante todo ese año, recortando la tasa del 23,75% al 21%. De cara a 2028, el ritmo de rebaja se duplicará al 0,5% mensual, proyectando una caída final del 21% al 15%.
- Maíz, Girasol y Sorgo: Se acoplarán formalmente al beneficio en 2027. Para el caso específico del maíz y el sorgo, se pautaron reducciones de carácter trimestral que recortarán el peso tributario desde el 8,25% inicial (a comienzos de 2027) hasta alcanzar un techo del 5,5% hacia finales de 2028.
El jefe de la cartera económica ratificó que el norte definitivo de la actual administración es la eliminación total de los Derechos de Exportación, aunque aclaró de forma pragmática que la meta de «retenciones cero» solo será viable técnicamente en el marco de un eventual segundo mandato presidencial.
El impacto industrial y la proyección del costo fiscal
La flexibilización impositiva excede los límites de las fronteras agropecuarias y tracciona de forma directa sobre sectores manufactureros de alto valor agregado, tales como la industria automotriz, petroquímica y la producción de maquinaria pesada. Para este bloque exportador, las retenciones vienen aplicando un retroceso mensual del 0,375% desde julio de 2024, con el objetivo de extinguir el tributo (0%) de manera definitiva en junio de 2027, permitiendo que los productos locales peleen en igualdad de condiciones de competitividad frente a gigantes como China, México o Estados Unidos.
Por el lado del impacto macroeconómico, el Ministerio de Economía ya tiene computado el costo fiscal que demandará este sendero de desgravación:
| Año | Costo Sector Agropecuario | Costo Sector Industrial |
| 2026 | USD 32 millones | USD 25 millones |
| 2027 | USD 415 millones | USD 115 millones |
| 2028 | USD 1.224 millones | (No estipulado) |
Pese a la magnitud de las cifras, Caputo descartó de plano la necesidad de aplicar un ajuste fiscal complementario para equilibrar las cuentas. La estrategia oficial se apoya en una proyección de mayor recaudación genuina apalancada por el rebote de la actividad económica general.
Asimismo, el ministro subrayó un factor técnico clave: al reducir las retenciones (un impuesto nacional no coparticipable), se genera un incremento directo en las utilidades de las empresas y, por ende, en la base imponible del Impuesto a las Ganancias. Este fenómeno impositivo terminará beneficiando de manera indirecta a las arcas de las provincias mediante la masa coparticipable.
Finalmente, el Ejecutivo nacional —que instrumentará este paquete de medidas vía decreto sin necesidad de someterlo al debate parlamentario en el Congreso— extendió una invitación formal a los gobernadores e intendentes para que acompañen el esfuerzo fiscal recortando gravámenes distorsivos locales, tales como Ingresos Brutos y tasas de seguridad e higiene municipales, en pos de sanear la estructura de costos del aparato productivo del país.








