Tras un nuevo ataque con misiles y drones por parte de la Guardia Revolucionaria, las monarquías petroleras calificaron la ofensiva como una “flagrante agresión” y exigieron la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz.
Kuwait y Bahréin condenaron con dureza los ataques lanzados por la Guardia Revolucionaria iraní contra sus territorios durante la madrugada de este sábado. Ambos países calificaron la ofensiva de “flagrante agresión” y advirtieron que defenderán su soberanía por todos los medios disponibles, rechazando cualquier justificación para lo que describieron como una violación del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
El Ministerio de Exteriores kuwaití denunció los «atroces ataques iraníes» como una infracción directa a la soberanía nacional y a la Resolución 2817/2026 del Consejo de Seguridad. Por su parte, la cancillería de Bahréin lanzó un duro ultimátum a Teherán, exigiéndole detener los ataques y reabrir el estrecho de Ormuz «sin restricciones ni tarifas», advirtiendo que la paciencia de la región «no significa complacencia» y que la seguridad de su pueblo es una línea roja innegociable.
Escudo aéreo y pánico en la población
Este nuevo asalto representa el segundo episodio de hostilidades en menos de tres días contra las monarquías del Golfo. Según datos del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la ofensiva iraní constó de siete misiles balísticos y una serie de drones.
- Defensa exitosa: Los sistemas antiaéreos aliados lograron neutralizar la totalidad de las amenazas; seis proyectiles fueron derribados y el séptimo no alcanzó su objetivo.
- Espacio aéreo cerrado: En Kuwait, las detonaciones obligaron a suspender temporalmente las operaciones del Dirección General de Aviación Civil, forzando el desvío de once vuelos comerciales.
- Impacto en civiles: Corresponsales de la agencia AFP reportaron fuertes explosiones en Manama y cerca del aeropuerto internacional de Kuwait —el cual ya había sufrido un ataque el pasado miércoles con el saldo de un fallecido—.
«Nos despertó una enorme explosión. Las explosiones eran muy fuertes. Mis hijos estaban aterrorizados», relató Reem, una madre residente en la zona civil afectada.
El origen del conflicto regional
La Guardia Revolucionaria de Irán justificó el bombardeo alegando haber atacado “bases enemigas” en represalia por operaciones estadounidenses previas en las islas de Sirik y Qeshm.
Actualmente, las monarquías del Golfo —aliadas estratégicas de Washington y sedes de importantes bases militares— se encuentran en la primera línea de fuego de una guerra regional desatada tras los ataques israeloestadounidenses del 28 de febrero contra Irán. A pesar de existir una tregua firmada el pasado 8 de abril, la falta de acuerdos sólidos mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, una vía fluvial clave por donde transita gran parte del comercio mundial de hidrocarburos.
Bloque regional en alerta: El respaldo del CCG
El secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Jasem Mohamed al Budaiwi, se sumó al rechazo internacional catalogando las acciones de Irán como una “amenaza directa” y una «escalada peligrosa e irresponsable».
El bloque —compuesto por Arabia Saudita, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Omán— cerró filas y recordó que la seguridad de Kuwait y Bahréin es parte integral de la estabilidad de todo el CCG, garantizando apoyo absoluto a cualquier medida de fuerza que decidan tomar para proteger sus territorios.







