La crisis en Medio Oriente suma un nuevo capítulo de máxima tensión luego de que Irán denunciara ataques militares estadounidenses sobre su territorio y respondiera con una ofensiva contra bases de Estados Unidos en la región.
Según informó el Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, las fuerzas estadounidenses lanzaron durante la madrugada de este miércoles una serie de bombardeos sobre zonas del sur del país, en represalia por el derribo de un helicóptero Apache estadounidense en el estrecho de Ormuz ocurrido horas antes.
Desde Teherán calificaron la operación como una «agresión militar brutal» y aseguraron que representa una «violación flagrante» de la Carta de las Naciones Unidas, además de un ataque directo contra la soberanía e integridad territorial iraní.
En ese contexto, las Fuerzas Armadas de Irán afirmaron haber respondido con «duros golpes» contra instalaciones y bases militares estadounidenses en Asia Occidental, mientras que el gobierno iraní advirtió que podría adoptar nuevas medidas de represalia si continúan las acciones militares en su contra.
La escalada también tuvo repercusiones diplomáticas. El canciller iraní, Seyed Abbas Araghchi, mantuvo conversaciones telefónicas con sus pares de Turquía y Arabia Saudita para analizar el deterioro de la situación regional y coordinar posiciones frente al conflicto.
Por su parte, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) confirmó el lanzamiento de misiles y drones contra bases estadounidenses ubicadas en Bahréin, Kuwait y Jordania, en una operación realizada durante la madrugada.
Desde Washington, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) aseguró que los ataques efectuados sobre territorio iraní constituyeron una acción de «legítima defensa», argumentando que fueron una respuesta proporcional al derribo del helicóptero Apache y a recientes ataques contra tropas estadounidenses y embarcaciones comerciales que operan en la zona.
Mientras la comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos, la creciente confrontación entre Irán y Estados Unidos vuelve a encender las alarmas sobre una posible ampliación del conflicto en Medio Oriente, una de las regiones más sensibles del planeta.







