Las expectativas de un giro histórico en el conflicto aumentaron tras las declaraciones del presidente estadounidense, quien deslizó que el pacto podría sellarse este mismo fin de semana en Europa. Sin embargo, la República Islámica advierte que aún restan definir «líneas rojas».
El conflicto armado que mantiene en vilo a Medio Oriente desde hace tres meses podría estar viviendo sus últimas horas. Las expectativas de un histórico acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán alcanzaron su punto máximo este viernes, luego de que el presidente Donald Trump asegurara de manera optimista que el entendimiento está prácticamente cerrado y podría firmarse de forma inminente.

«Acabamos de lograr un gran acuerdo para poner fin a la guerra con Irán. El estrecho se abrirá oficialmente tan pronto como firmemos», declaró el mandatario estadounidense ante los periodistas en la Casa Blanca, añadiendo que la firma formal podría concretarse «durante el fin de semana en Europa» con la participación del vicepresidente JD Vance. Al ser consultado sobre si el Líder Supremo iraní, el ayatollah Mojtaba Jamenei, respaldaba el pacto, Trump respondió con seguridad: «Entiendo que la respuesta es sí».
La respuesta de Teherán: avances reales, pero sin decisión final
A pesar del entusiasmo de Washington, el régimen iraní optó por una postura mucho más medida. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, confirmó que gran parte del texto del memorando ya fue redactado, pero aclaró que todavía quedan cuestiones complejas por resolver.

«No hemos llegado a una conclusión final sobre este asunto», matizó Baghaei, subrayando que el borrador está bajo una rigurosa revisión por parte de los órganos competentes de la República Islámica y que Irán no cederá en sus denominadas «líneas rojas».
Entre las principales exigencias de Teherán para estampar la firma se encuentran:
- El levantamiento inmediato de las sanciones internacionales.
- La liberación de miles de millones de dólares en activos iraníes que permanecen congelados.
- El reconocimiento explícito de su control sobre el estratégico Estrecho de Ormuz.
Por su parte, la principal condición de la administración Trump es tajante: garantizar un freno absoluto al programa nuclear de Teherán. «Lo más importante es que no habrá armas nucleares en Irán. Eso significa que no serán desarrolladas ni compradas», enfatizó el presidente norteamericano.
Alivio en los mercados y tensión remanente en el terreno
La sola posibilidad de que se ponga fin a un conflicto que ya ha dejado miles de muertos provocó una reacción inmediata y sumamente positiva en la economía global. Las bolsas asiáticas y globales registraron fuertes subas, mientras que los precios del petróleo cayeron a mínimos de dos meses, disipando el temor de los inversores a una crisis energética prolongada.
Sin embargo, la realidad militar en la zona del Estrecho de Ormuz —vital para el tránsito de los suministros mundiales de crudo— sigue siendo extremadamente delicada. En las últimas horas, fuerzas estadounidenses informaron el derribo de dos drones de ataque iraníes que apuntaban a buques comerciales. Casi en paralelo, medios estatales de Irán reportaron la detención de un buque cisterna y se registraron diversas explosiones en la región durante la madrugada. Esto demuestra que, hasta que el papel no esté firmado, la tregua acordada en abril pende de un hilo.
El rol de los aliados y la tajante postura de Israel
Trump aseguró a través de sus redes sociales que el principio de acuerdo cuenta con el respaldo de actores clave en la región como Arabia Saudita, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos e Israel. Sin embargo, el gobierno de Benjamin Netanyahu se apresuró a marcar distancia.
A través de un comunicado oficial, la oficina del primer ministro israelí aclaró que Israel no forma parte del memorando de entendimiento bilateral entre Washington y Teherán. Si bien Netanyahu agradeció a Trump su firmeza para exigir el desmantelamiento de la infraestructura de enriquecimiento de uranio iraní y el freno a la producción de misiles, la agenda de Israel sigue fuertemente ligada al cese de las hostilidades con los grupos aliados de Irán en la región. En ese sentido, Teherán continúa exigiendo de forma paralela el fin de los ataques israelíes en el Líbano contra el grupo terrorista Hezbollah.
Las próximas horas serán cruciales. Si las negociaciones en Europa prosperan y se salvan los últimos escollos diplomáticos, el mundo podría ser testigo del cierre del capítulo más peligroso de la geopolítica reciente en Medio Oriente.







