El mando militar persa bloqueó el paso estratégico tras denunciar continuos ataques de Israel en el sur del Líbano. Además, Teherán congeló por completo las negociaciones nucleares con Washington.
El frágil escenario de paz en Medio Oriente volvió a estallar por los aires. Apenas una semana después de haberse alcanzado una tregua provisional, las Fuerzas Armadas de Irán ordenaron el cierre total del estrecho de Ormuz al tránsito marítimo, una decisión drástica que corta una de las arterias de suministro de petróleo y comercio más importantes del planeta.
Teherán responsabilizó de forma directa a los Estados Unidos por el fracaso del acuerdo, acusando a Washington de incumplir el memorando de entendimiento y de no haber frenado las operaciones militares de Israel en territorio libanés.
La violación del pacto y el ultimátum militar
El anuncio formal llegó a través de un comunicado del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, difundido por la agencia oficial IRNA. La comandancia persa argumentó que la clausura del paso estratégico responde a la violación de los compromisos asumidos por la contraparte occidental:
“En vista del incumplimiento y la clara violación por parte de Estados Unidos de la primera cláusula del memorando de entendimiento para poner fin a la guerra, y en respuesta a las continuas y persistentes violaciones del alto el fuego por parte del régimen sionista en el sur del Líbano (…), se anuncia que el estrecho de Ormuz será cerrado al tránsito de embarcaciones”.
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El estamento castrense iraní no solo tildó la situación en el sur del Líbano como una «despiadada matanza» con desplazamientos forzados, sino que advirtió que el bloqueo de Ormuz es solo el «primer paso» de una serie de medidas planificadas en caso de que continúen las agresiones.
Cronología de una crisis en escalada
La alarmante decisión rompe con el breve respiro que la diplomacia internacional había logrado conseguir hace siete días.
Pese a que fuentes de Washington y Tel Aviv habían informado un cese de hostilidades el pasado viernes, los bombardeos israelíes continuaron este sábado en el sur libanés, dejando un saldo de siete muertos. Desde el Estado hebreo justificaron las detonaciones como una represalia frente a los misiles de la milicia chií Hizbulá, y aseguraron seguir «comprometidos con la tregua», una postura que para Irán carece de validez ante los hechos de violencia en el terreno.
Diálogo nuclear congelado
Las consecuencias de esta nueva escalada ya trascendieron el plano estrictamente militar. Como respuesta inmediata a la continuidad de los bombardeos, Irán decidió suspender de manera indefinida las conversaciones nucleares que debían reactivarse con la delegación estadounidense.
Con los canales diplomáticos completamente congelados, sin fecha de retorno en el horizonte y una de las vías marítimas más vigiladas del mundo bajo bloqueo, la región entra en una fase de total incertidumbre geopolítica y económica.








