Un potente sismo de magnitud 7,0 sacudió el distrito de Baqen, en la ciudad de Nagqu, región autónoma de Xizang (Tíbet), en el suroeste de China, dejando un saldo oficial de al menos 16 víctimas fatales y 76 personas heridas, según el último balance brindado por el gobierno municipal tras el evento ocurrido a las 22:33 (hora local) del jueves.
Frente a la magnitud del desastre, el gobierno central chino activó un masivo operativo de contingencia que incluye el despliegue de más de 5.000 rescatistas, brigadas de bomberos con drones de reconocimiento militar y el envío urgente de 1.000 viviendas prefabricadas, tiendas de campaña y mantas térmicas para asistir a los damnificados en una zona caracterizada por su extrema altitud y temperaturas bajo cero. A su vez, las autoridades inspeccionaron más de 1.700 kilómetros de rutas, puentes y alcantarillas para despejar derrumbes y garantizar el paso de la ayuda humanitaria.
En el plano financiero, la administración nacional asignó una partida especial de 12 millones de dólares (80 millones de yuanes) repartidos entre el Ministerio de Gestión de Emergencias y la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma para respaldar las labores de socorro y la reconstrucción inmediata de la infraestructura dañada. Por su parte, el presidente Xi Jinping emitió una directiva expresa ordenando no escatimar esfuerzos en la búsqueda de desaparecidos y la atención médica de los heridos, instando a monitorear de cerca las réplicas para prevenir tragedias secundarias.








