Ante la devastación provocada por los dos fuertes sismos que sacudieron a Venezuela, el Papa León XIV destinó 100.000 euros como ayuda inmediata para las víctimas. La asistencia fue canalizada a través de la Limonería Apostólica hacia las máximas autoridades de la Iglesia venezolana.
El país atraviesa una situación crítica tras registrar dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter. La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, declaró al estado costero de La Guaira como «zona catastrófica», donde el impacto en la infraestructura ha sido severo.
El arzobispo de Caracas, monseñor Raúl Biord Castillo, detalló que «muchas parroquias presentan graves daños estructurales», incluyendo la catedral y al menos una docena de iglesias. Por su parte, el obispo de La Guaira, Pablo Modesto González Pérez, confirmó que la región se encuentra sin suministro eléctrico y que el seminario local sufrió derrumbes considerables.
A pesar de la gravedad del desastre, el arzobispo de Caracas destacó que la cifra de víctimas podría haber sido mucho mayor si los sismos hubieran ocurrido en un día laborable. «Gracias a Dios era un día festivo», señaló, permitiendo que la mayoría de los ciudadanos no estuvieran en colegios u oficinas.
En paralelo, Caritas Internationalis anunció otra dotación de 100.000 euros para fortalecer las labores de emergencia, apoyándose en su red de 30.000 voluntarios en todo el territorio venezolano, mientras el país enfrenta además una compleja situación de crisis económica y deuda soberana que complica el escenario tras el sismo.







