Mario Andrés Cena (36) admitió en un juicio abreviado haber violado y asfixiado a Vanesa Troncoso (22) en septiembre de 2024. El femicida ya había cumplido una condena de una década por haberla violado en su infancia y llevaba apenas un año libre.
Un aberrante caso de violencia de género e impunidad criminal encontró su resolución definitiva en los tribunales de la provincia de Santa Fe. Mario Andrés Cena, de 36 años de edad, fue condenado a la pena de prisión perpetua tras ser declarado culpable del femicidio de su cuñada, Vanesa Troncoso (22), a quien atacó de forma letal en septiembre de 2024. El caso estremeció a la opinión pública al constatarse que el asesino ya había purgado diez años de cárcel en el pasado por haber abusado sexualmente de la misma víctima cuando ella era apenas una niña.

El femicidio y la maniobra para borrar evidencias
El trágico episodio ocurrió el sábado 7 de septiembre de 2024 en una vivienda del barrio Punta Norte de la capital santafesina. Según la reconstrucción penal efectuada por la fiscal Laura Gerard, Cena se dirigió al domicilio de su cuñada sabiendo que se encontraba completamente sola. Tras ingresar a la propiedad, el sujeto redujo a la joven de 22 años mediante el uso de la fuerza física y volvió a abusar sexualmente de ella. Pese a que la víctima gritó desesperadamente para solicitar auxilio, el agresor la asfixió hasta la muerte utilizando una toalla que le colocó alrededor del cuello.

Alertados por los gritos y la posterior columna de humo que comenzó a salir de la propiedad, los vecinos forzaron los accesos y hallaron el cuerpo de Vanesa sobre un colchón que se encontraba en llamas. Tras sofocar el foco ígneo, los médicos de emergencias intentaron maniobras de RCP pero no lograron reanimarla. La fiscalía determinó que Cena prendió fuego la escena de forma intencional con el único propósito de destruir el material genético y cubrir las evidencias de su accionar delictivo antes de darse a la fuga a bordo de una motocicleta.
Juicio abreviado y conformidad familiar
La descripción aportada por los testigos del barrio y la colaboración de la propia pareja del sospechoso —hermana de la víctima— permitieron a los investigadores rastrear al femicida a las pocas horas del crimen. Cena, quien había recuperado la libertad apenas un año antes tras cumplir la totalidad de su pena anterior, fue detenido en el barrio Nueva Pompeya y llegó al proceso judicial bajo prisión preventiva de carácter estricto.
El veredicto condenatorio se resolvió mediante la modalidad de juicio abreviado luego de que el propio imputado admitiera de forma explícita la autoría material de los hechos ante las autoridades de la Fiscalía de Femicidios. El tribunal santafesino —integrado por el juez Octavio Silva y las juezas Susana Luna y Rosana Carrara— homologó el acuerdo y le dictó la pena máxima contemplada en el Código Penal. Tanto los representantes del Ministerio Público de la Acusación como los familiares directos de Vanesa expresaron su absoluta conformidad con la sentencia perpetua impuesta.







