El último reporte del Gobierno venezolano confirmó un drástico aumento en las víctimas fatales, más de 3.000 heridos y unas 12.000 familias damnificadas. Las réplicas superan las 430 y un informe de la ONU calcula pérdidas materiales por 6.700 millones de dólares. Hay un masivo despliegue de brigadistas internacionales y voluntarios locales en las zonas de desastre.
A cinco días de haber sufrido uno de los eventos sismológicos más devastadores de su historia reciente, la República de Venezuela enfrenta una crisis humanitaria y económica de proporciones catastróficas. Los operativos de remoción de escombros en las regiones más afectadas han oficializado un dramático incremento en el conteo de víctimas, mientras la comunidad internacional multiplica el envío de equipamiento especializado para dar soporte a las autoridades que encabeza la presidenta encargada, Delcy Rodríguez.
Cifras del dolor, réplicas y destrucción de infraestructura
El último balance oficial, provisto el pasado domingo por el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez, determinó que el número de víctimas fatales ascendió a 1.450 personas. En paralelo, las autoridades de salud ya contabilizan 3.150 heridos y un total de 12.721 familias damnificadas que perdieron su hogar o debieron ser evacuadas. Según proyecciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU, se calcula que el desastre ha afectado de manera directa o indirecta a unos 6,76 millones de ciudadanos.
El escenario logístico y habitacional sigue bajo una situación de máxima alerta debido a la inestabilidad del suelo. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) ya registró más de 430 réplicas, sumando un nuevo temblor de magnitud 4,3 el pasado domingo.
En cuanto a los daños materiales, una evaluación satelital preliminar desarrollada por el programa RAPIDA del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) estimó de forma provisoria que las pérdidas económicas en comercios, viviendas y vehículos ya representan un costo aproximado de 6.700 millones de dólares. El relevamiento estatal complementario arrojó pérdidas estructurales críticas:
- 189 edificios sufrieron destrucción total.
- 585 inmuebles presentan derrumbes parciales.
- 38 complejos hospitalarios y 44 centros comerciales resultaron severamente afectados, sumados a otras 1.645 estructuras diversas dañadas en las zonas de impacto.
Solidaridad global y movilización civil interna
Frente a la magnitud de la catástrofe, la ayuda internacional se consolidó con fuerza en el terreno de las operaciones. El contingente extranjero desplegado en las áreas críticas escaló a 2.624 brigadistas y operarios de élite, quienes trabajan de manera articulada con 137 perros adiestrados en búsqueda y rescate, casi medio centenar de vehículos terrestres de soporte logístico y unas 84,8 toneladas de equipamiento técnico, instrumental médico e insumos críticos para cirugías de alta complejidad.
Este masivo bloque solidario está integrado por especialistas de 29 naciones, entre las que se encuentran Suiza, Estados Unidos, Países Bajos, Francia, Qatar, República Checa, Alemania, Jordania, Reino Unido, España, Italia, El Salvador, México, Chile, Colombia, Argentina, República Dominicana, Brasil, Costa Rica, Angola, Libia, Uganda, Uruguay, Ecuador, China, Portugal, Turquía y Rumania.
Por su parte, la ciudadanía venezolana ha respondido con una masiva movilización solidaria interna. En el centro de registro unificado dispuesto en la ciudad de Caracas, ya se inscribieron un total de 7.876 voluntarios locales abocados a las tareas de remoción manual de estructuras colapsadas y a los esquemas de clasificación y distribución de donaciones e insumos esenciales para los campamentos de damnificados.








