A una semana del devastador terremoto en el norte del país caribeño, la cifra de víctimas fatales sigue en ascenso. Estiman que hay más de 40.000 desaparecidos y las pérdidas materiales alcanzan los 6.700 millones de dólares.
El panorama en Venezuela es desolador. A siete días de los devastadores sismos que golpearon con fuerza la región norte del país, el balance oficial de víctimas no para de crecer. Este miércoles, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, confirmó que la cifra de personas fallecidas ascendió a 2.295, mientras que los heridos ya superan los 11.260 y los damnificados directos alcanzan los 12.841.
Las tareas de remoción de escombros y rescate se tornan contrarreloj en un escenario catastrófico, con el doloroso registro de un fuerte incremento respecto a los informes previos, lo que consolida a este evento como una de las peores catástrofes naturales en la historia moderna de la región.
La angustia por los desaparecidos y el impacto en compatriotas
Más allá de los decesos confirmados, el dato más alarmante de la jornada radica en la cantidad de personas cuyo paradero aún es un misterio. A través de la plataforma web desaparecidosterremotosvenezuela.com —impulsada por los propios familiares de las víctimas— se reporta que hay más de 40.000 ciudadanos reportados como desaparecidos, concentrándose la mayor preocupación operativa en el estado de La Guaira.
La tragedia golpea de forma directa a la Argentina. La Cancillería de nuestro país ratificó un duro informe de situación respecto a los compatriotas que se encontraban en la zona del desastre: se confirmaron seis ciudadanos argentinos fallecidos, un herido que permanece internado bajo cuidados médicos y ocho personas de la misma nacionalidad que continúan siendo intensamente buscadas por las brigadas de rescate.
Monitoreo de réplicas y despliegue sanitario
Durante la presentación del informe de emergencia, Rodríguez detalló que desde el pasado 24 de junio se han contabilizado un total de 782 réplicas. No obstante, las autoridades llevaron algo de tranquilidad al señalar que tanto la frecuencia como la intensidad de los movimientos tectónicos han comenzado a ceder en las últimas horas, lo que sugiere el inicio de una fase de estabilización del terreno.
A pesar de esta leve mejoría climática y geológica, las dotaciones de rescate —compuestas por brigadas internacionales, equipos de rescate locales, maquinaria pesada y canes especializados— no detienen su marcha ante la sospecha firme de que aún existen sobrevivientes atrapados en estructuras colapsadas.
Por su parte, el sistema de salud venezolano trabaja al límite de sus capacidades. Hasta la fecha, unas 17.026 personas recibieron asistencia médica en los diferentes puestos sanitarios; 4.565 pacientes requirieron algún tipo de internación y 13.942 ya fueron dados de alta. Ante la pérdida masiva de hogares, el Gobierno mantiene operativos 25 campamentos temporales de refugio distribuidos estratégicamente entre las zonas de La Guaira, Caracas, Miranda, Carabobo y Yaracuy.
Ola de solidaridad internacional
La respuesta humanitaria global avanza para mitigar el impacto del desastre. Según datos del Ejecutivo nacional, unas 81.589 familias damnificadas ya han recibido asistencia directa mediante la entrega de casi 9 millones de kilos de alimentos e insumos de primera necesidad. Asimismo, los puertos y aeropuertos venezolanos ya registraron el ingreso de más de 707.000 toneladas de ayuda internacional.
El golpe económico también será profundo: las primeras proyecciones de organismos internacionales estiman que las pérdidas materiales directas e indirectas por el terremoto ya trepan hasta los 6.700 millones de dólares. Con todo, las autoridades civiles y militares coinciden en que la prioridad absoluta de cada hora sigue siendo salvar vidas y localizar a las decenas de miles de desaparecidos.







