El corredor energético más importante del planeta vuelve a convertirse en un escenario de guerra luego de que la Guardia Revolucionaria de Irán atacara tres buques mercantes en menos de 24 horas. La respuesta de Washington no se hizo esperar.
El frágil acuerdo de tregua entre Estados Unidos e Irán ha quedado completamente dinamitado. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) confirmó la ejecución de una masiva ofensiva de precisión contra más de 80 objetivos militares dentro y cerca del Estrecho de Ormuz, tras calificar las recientes acciones navales de Teherán como una «violación clara y peligrosa del alto el fuego».
El detonante de la represalia norteamericana fue una serie de ataques coordinados por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) contra tres petroleros comerciales que transitaban por las estratégicas aguas que conectan el Golfo Pérsico con el océano Índico. Los buques afectados fueron identificados como el M/T Al Rekayyat (bandera de las Islas Marshall), el M/T Wedyan (Arabia Saudita) y el M/T Cyprus Prosperity (Liberia).
La cronología de la ruptura
De acuerdo con los informes de inteligencia naval, la ofensiva iraní se concentró en tres incidentes críticos ocurridos en un lapso de pocas horas:
- Ataque en la sala de máquinas: El primer impacto se registró a unas ocho millas náuticas al este de Limah (Omán). Un proyectil alcanzó a un buque tanque de gas natural licuado en su costado de babor, desatando un incendio que tuvo que ser controlado por la tripulación.
- Impacto en aguas de los Emiratos: Poco después, un superpetrolero de la categoría VLCC (Very Large Crude Carrier) recibió el impacto de otro proyectil a 16 millas de Khor Fakkan (EAU) cuando salía del estrecho. A pesar de los daños, logró continuar su ruta.
- Ofensiva en la península de Musandam: El tercer proyectil golpeó la estructura de otra embarcación comercial frente a las costas de Omán. Afortunadamente, en ninguno de los tres eventos se registraron víctimas fatales ni derrames de crudo.
Contragolpe de precisión y alerta «Severa»
La respuesta militar de Washington apuntó directamente a neutralizar la infraestructura con la que Irán hostiga el comercio marítimo. Los bombardeos del CENTCOM destruyeron sistemas de defensa aérea, centros de mando y control, estaciones de radar costeras, lanzaderas de misiles antibuque y más de 60 embarcaciones rápidas de la Guardia Revolucionaria.
Debido a la gravedad de la situación, el Centro de Información Marítima Conjunta (JMIC) elevó de manera oficial el nivel de amenaza para el Estrecho de Ormuz de «Sustancial» a «Severo», una categoría que advierte que la ocurrencia de nuevos ataques deliberados bajo el escenario actual es altamente probable. El organismo denunció además que las fuerzas iraníes mantienen un acoso constante mediante interferencias de GPS, vuelos de drones y amenazas por radio.
Un corredor vital para la economía global
La crisis en el Estrecho de Ormuz enciende las alarmas en los mercados internacionales. Por este angosto canal marítimo circula diariamente casi la quinta parte del petróleo que consume el mundo y una porción masiva del suministro de gas natural licuado. Aunque el tránsito de barcos comerciales continúa realizándose bajo extremas medidas de precaución, el colapso del pacto de no agresión amenaza con desestabilizar nuevamente los precios globales de la energía.







