La inminente producción de cobre en el Distrito Vicuña generó un fuerte consenso en la Región de Coquimbo para reflotar la construcción del histórico paso binacional. Referentes de la integración proponen un cambio de paradigma financiero: dejar de ver la megaobra como un gasto de infraestructura y empezar a medirla por los más de 250 millones de dólares anuales que generaría en concepto de reactivación económica y tributaria.
Un nuevo enfoque para una obra clave
El panorama económico de San Juan atraviesa una transformación estructural impulsada por los grandes proyectos cupríferos, cuya producción masiva está prevista para inicios de la próxima década. Este escenario de abundancia mineral potencia el interés por el Túnel de Agua Negra, entendiéndolo ya no solo como una compleja obra de ingeniería vial, sino como una pieza logística indispensable para conectar la cordillera sanjuanina con los mercados internacionales a través del puerto de Coquimbo.
Luis Enrique Valdebenito, figura de la integración binacional, planteó que la discusión institucional ha estado históricamente desenfocada.
«Siempre hemos equivocado el eje de la discusión porque siempre nos hemos centrado en el análisis de cuánto nos cuesta el túnel, en vez de haber hecho el análisis inverso. Es decir, si está el túnel terminado, cuánta reactivación económica significaría para Coquimbo y San Juan. Solamente en impuestos calculábamos más de 250 millones de dólares anuales. En unos cuantos años ya estaría prácticamente financiado».
El rol privado y el apoyo de la Nación
El referente chileno también propuso una participación más activa de las multinacionales mineras en el desarrollo vial de la alta montaña, citando el ejemplo de Pascua Lama, que en su momento construyó y financió de forma privada su propia carretera cordillerana.
Por su parte, el Gobierno Nacional —en línea con la administración de Javier Milei— dio un giro en su política hacia el Paso de Agua Negra al destinar fondos específicos para su optimización. A través de trabajos ejecutados «por administración» mediante Vialidad Nacional, se realizan tareas de ensanche en diez curvas complejas de la ruta de montaña. Estas obras resultan críticas para ampliar los radios de giro, una mejora indispensable para que los camiones de gran porte y con acoplado puedan circular de manera segura hacia el país vecino.







