El inicio del invierno impone severas restricciones en los pasos fronterizos de alta montaña. Empresas de transporte y operadores logísticos reconfiguran sus rutas ante el cierre de corredores clave como el Paso de Agua Negra y las demoras en el sistema Cristo Redentor.
El avance del invierno y la llegada de los primeros temporales de nieve de gran intensidad en la Cordillera de los Andes transforman por completo el mapa de la logística y el transporte terrestre de cargas en el Cono Sur. Las copiosas nevadas y la formación de hielo sobre la calzada imponen un escenario de alta complejidad que obliga a las empresas exportadoras, transportistas y operadores logísticos a reconfigurar de manera urgente sus esquemas de distribución internacional.
La temporada invernal tiene un impacto directo sobre la conectividad física entre Argentina y Chile. Con el Paso Internacional de Agua Negra en San Juan ya cerrado de forma definitiva para lo que resta de la temporada debido a las condiciones extremas de habitabilidad a más de 4.700 metros de altura, la atención se concentra casi de manera exclusiva en los corredores del sur, principalmente en el Sistema Integrado Cristo Redentor (Mendoza). Sin embargo, este último también experimenta cierres intermitentes que generan cuellos de botella con miles de camiones varados a ambos lados de la frontera.
Los cambios clave en la estrategia logística
Para hacer frente a las demoras y mitigar los costos adicionales que suponen los camiones inmovilizados en alta montaña, las grandes firmas de logística están implementando diversas estrategias operativas:
- Previsibilidad y «Stock de seguridad»: Muchas empresas deciden adelantar los despachos terrestres antes del inicio de los meses más crudos de invierno o, en su defecto, incrementar el almacenamiento preventivo en los centros de distribución de destino para evitar quiebres de stock.
- Monitoreo tecnológico y Ventanas Climáticas: La tecnología de geolocalización y los reportes meteorológicos satelitales en tiempo real se volvieron herramientas obligatorias. Los transportistas ya no viajan «a la aventura», sino que esperan en paradores estratégicos de llanura las denominadas «ventanas climáticas» (períodos de pocas horas sin tormentas) para cruzar de forma segura.
- Desvíos por rutas alternativas: Cuando el paso principal mendocino permanece cerrado por varios días, la logística se ve forzada a buscar alternativas en el norte del país (como el Paso de Sico o Jama en Jujuy/Salta) o en la Patagonia (Pino Hachado en Neuquén), lo que incrementa notablemente las distancias, el consumo de combustible y los tiempos de tránsito.
Este panorama invernal pone en evidencia la necesidad histórica de dotar de mejor infraestructura a los corredores bioceánicos sudamericanos y de avanzar en una mayor coordinación aduanera para agilizar los trámites de control una vez que los pasos vuelven a habilitarse, reduciendo así las millonarias pérdidas diarias que sufre el comercio exterior de la región.







