El presidente de la ciudad autónoma, Jesús Vivas, confirmó que el flujo constante durante las últimas 48 horas colapsó los centros de acogida. El Gobierno español desplegó al Ejército y a la Guardia Civil en la costa de El Tarajal, confirmó 34 muertes en el mar y anunció el inicio de repatriaciones tras un acuerdo con Rabat.
La crisis migratoria y humanitaria en el enclave español de Ceuta alcanzó proporciones históricas. Durante la madrugada de este viernes, la entrada constante de personas a nado y bordeando el espigón fronterizo eleva la cifra de recién llegados a más de 60.000 en menos de 48 horas, según confirmó el presidente de la ciudad autónoma, Jesús Vivas. La dramática travesía marítima ya se cobró la vida de al menos 34 personas.
Ante la magnitud del desbordamiento, el Gobierno de España desplegó efectivos del Ejército y la Guardia Civil, incluyendo blindados en el paso del espigón de El Tarajal para controlar la circulación y concentrar a los recién llegados. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, viajaron este viernes a la zona para supervisar los operativos. Asimismo, las autoridades confirmaron un acuerdo diplomático con el Reino de Marruecos para comenzar con el proceso de repatriación de las personas que ingresaron de manera irregular.
Colapso absoluto en los centros y tensión en la valla fronteriza
La infraestructura de asistencia se encuentra totalmente saturada. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), diseñado para 512 plazas, alberga a más de mil personas, mientras cientos de jóvenes deambulan o duermen a la intemperie en las inmediaciones. El área de acogida para menores también se declaró desbordada, obligando a las autoridades locales a habilitar dependencias adicionales de emergencia.
Con el correr de las horas se vivieron momentos de extrema tensión en el límite fronterizo de El Tarajal y en el paso de Beni Nsar (Nador, cerca de Melilla), donde se registraron enfrentamientos con arrojo de piedras e intentos de derribar el vallado. Paralelamente, pequeños grupos de migrantes marroquíes comenzaron a emprender el regreso a pie hacia su país cruzándose con quienes aún intentaban ingresar al territorio europeo.







