Mientras las autoridades contabilizan más de 48.000 devoluciones de migrantes marroquíes, la presión en los servicios de emergencia de la ciudad autónoma es crítica. España instaló una valla flotante de 500 metros en la playa de Tarajal y ONGs advierten que las víctimas fatales podrían superar las 130 personas.
La crisis humanitaria e institucional en el enclave español de Ceuta alcanzó niveles dramáticos este lunes tras confirmarse un nuevo reporte oficial. El Gobierno de Ceuta elevó a 88 la cifra de migrantes fallecidos luego de la irrupción masiva de más de 50.000 personas ocurrida el pasado jueves.
Para intentar contener los permanentes intentos de ingreso a nado desde Marruecos, las fuerzas de seguridad y el Ejército de España intensificaron sus operativos e instalaron una barrera marítima flotante de 500 metros de extensión frente a la costa de la playa de Tarajal.
De acuerdo con las estimaciones del presidente de Ceuta, Juan Vivas, aún permanecen en el territorio unos 5.000 migrantes, habiéndose concretado más de 48.000 devoluciones hacia Marruecos entre el jueves y el fin de semana. En tanto, los servicios sanitarios y forenses locales se encuentran desbordados tras haber atendido a más de un millar de personas heridad o con hipotermia. Mientras el gobierno marroquí mantiene el silencio oficial, organismos internacionales como la Asociación Marroquí de Derechos Humanos alertan que los decesos podrían escalar a 130 al registrarse decenas de desaparecidos.








