El Ministerio de Educación de San Juan confirmó una importante baja en el desgranamiento de la matrícula en los últimos años del nivel secundario técnico. La fuerte vinculación con empresas locales y el sector minero, sumada al boleto escolar y las prácticas profesionalizantes, motivan a los estudiantes a completar su formación.
La educación técnica y agrotécnica en la provincia atraviesa un escenario sumamente favorable al lograr frenar el desgranamiento escolar de alumnos que históricamente se registraba entre el cuarto y séptimo año. Según datos oficiales del Ministerio de Educación de San Juan, el afianzamiento de las prácticas profesionalizantes y la alta demanda laboral en la industria y la minería se convirtieron en los principales incentivos para que los jóvenes permanezcan en las aulas hasta titularse.
El director de Educación Técnica y Formación Profesional, Rodolfo Navas, destacó que en 2023 se registraban 1.270 estudiantes en 7.º año y 400 realizando prácticas; mientras que este 2026 la cifra trepó a 1.350 alumnos en el último año y más de 1.500 realizando pasantías en empresas e instituciones locales. En establecimientos clave, como la Escuela Manuel Savio de Calingasta y la EPET N.° 1 de Albardón, las empresas mineras radicadas en la zona —como Casposo y Glencore Pachón— no solo absorben practicantes, sino que demandan de forma constante la formación de más técnicos capacitados.
A esta fuerte articulación con el sector privado se suman políticas provinciales como el boleto escolar gratuito —que logró reducir un 40% el ausentismo motivado por cuestiones económicas— y programas de empleabilidad que preparan a los estudiantes de 6.º y 7.º año para su inmediata inserción profesional.








