La Asociación de Ciudades Capitales de Colombia (Asocapitales) confirmó el trágico balance preliminar tras el sismo de magnitud 7.4. La ciudad de Pereira registra la mayor cantidad de fallecidos, mientras que Cali declaró el toque de queda y la militarización ante la saturación hospitalaria y amenazas de saqueos. Argentina ofreció asistencia humanitaria.
Las consecuencias del devastador terremoto de magnitud 7.4 que sacudió al occidente de Colombia este lunes alcanzaron dimensiones trágicas. De acuerdo con el último reporte emitido por la Asociación de Ciudades Capitales de Colombia (Asocapitales), la cifra oficial de víctimas fatales se elevó a 132 personas, mientras que los heridos superan los 570 en todo el territorio nacional.
La urbe más castigada por el movimiento telúrico fue Pereira, donde se contabilizan al menos 60 personas fallecidas, daños estructurales masivos y la declaración de toque de queda. En tanto, en Cali que reporta 380 heridos y el colapso operativo de 10 centros de salud, el alcalde Alejandro Eder dispuso la militarización de las calles y patrullajes especiales con drones y caninos de rescate provenientes de Bogotá y Medellín para rescatar a sobrevivientes atrapados bajo los escombros.
El epicentro, ubicado en San José del Palmar (Chocó), motivó el desplazamiento del presidente Abelardo de la Espriella hacia la capital departamental, Quibdó, donde anunció subsidios de emergencia para más de 1.300 familias damnificadas. La catástrofe paralizó además siete aeropuertos internacionales y obligó a la CONMEBOL a suspender el partido entre River Plate e Independiente Santa Fe por la Copa Sudamericana. Ante la magnitud de los daños, el canciller argentino Pablo Quirno ofreció formalmente el envío de asistencia y equipos de socorro a las autoridades colombianas.








