Un temporal de violencia inusitada transformó calles en correntadas destructivas y dejó un saldo fatal en el noroeste mexicano. Precipitaciones repentinas castigaron con dureza a las ciudades de Guaymas (Sonora) y San José del Cabo (Baja California Sur), luego de que cayeran 120 milímetros de agua en apenas 45 minutos, superando cualquier previsión meteorológica oficial y provocando el desborde inmediato de arroyos y cauces urbanos.
El episodio más dramático ocurrió en Guaymas, donde se confirmó la muerte de una persona tras ser arrastrada dentro de un taxi por un aluvión de agua y lodo en el barrio 13 de Julio, agravado por la crecida del arroyo Las Palmas, el cual desplazó decenas de automóviles. Ante el colapso, el gobierno federal activó un operativo de emergencia y rescate conjunto con efectivos del Ejército, la Marina, la Guardia Nacional y paramédicos para asistir a decenas de vecinos atrapados en comercios y viviendas.
Evacuación de un centro médico y autos arrastrados hacia el mar
En San José del Cabo, las inundaciones obligaron a montar un rescate masivo para evacuar una clínica de medicina familiar que albergaba a 356 personas entre pacientes y personal sanitario. En el sector de Costa Azul y zonas ribereñas de los arroyos Ricardo Flores Magón, Santa Rosa y El Tildillo, la violencia del agua arrastró 18 vehículos directamente hacia el océano. En total, los brigadistas concretaron el auxilio de más de 40 personas en riesgo extremo, en una jornada donde la rapidez de las lluvias expuso la vulnerabilidad de las zonas urbanas frente a fenómenos meteorológicos extremos.








