Eduardo Ramírez había decidido no tener más mascotas tras la pérdida de sus antiguos perros, pero un viaje entre Río Grande y Ushuaia cambió su destino. Rescató a Lola del costado del camino, esperó los plazos legales para dar con sus dueños y, al no ser reclamada, la sumó definitivamente a su hogar.
Eduardo Ramírez (47) transitaba por la Ruta Nacional 3 en compañía de un amigo cuando divisó a un animal solitario al margen de la calzada. Tras dar la vuelta para verificar la situación, rescató a una perra mestiza a la que bautizó como Lola.
Pese a que el hombre se había prometido no volver a adoptar tras el fallecimiento de sus anteriores compañeros de cuatro patas, la historia tomó otro rumbo. Tras llevarla a Zoonosis y verificar que contaba con microchip —sin que pudieran revelarle los datos de titularidad por motivos de confidencialidad—, Ramírez difundió el caso en redes sociales y aguardó los tiempos legales. Al no registrarse reclamos formales, decidió incorporarla de manera definitiva a su familia junto a su hija de siete años.
Lola se encuentra en óptimo estado de salud, castrada y con controles veterinarios al día. Ante la gran repercusión de la historia y el ofrecimiento de donaciones, Eduardo agradeció las muestras de cariño y pidió redirigir la ayuda a las protectoras y rescatistas que asisten a animales en situación de calle en la región.








