Luego de una pausa en las hostilidades que se extendió por 72 horas durante el fin de semana y el lunes, las fuerzas armadas de la Federación Rusa retomaron este martes una masiva ofensiva con misiles y drones de ataque contra la capital de Ucrania, Kiev, y diversas zonas estratégicas de su periferia. La reanudación de los ataques se produjo de forma casi inmediata a la partida de los delegados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados con el propósito de acercar posiciones y explorar posibles vías diplomáticas hacia un cese al fuego.
Desde el Ministerio de Defensa ruso manifestaron que la operación militar apuntó contra componentes del complejo militar e industrial ucraniano, centros de almacenamiento logístico y plantas de ensamblaje de vehículos aéreos no tripulados situadas tanto en Kiev como en la ciudad portuaria de Odesa, donde además se reportaron impactos en un buque carguero en Chornomorsk y una subestación de suministro eléctrico costero.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, repudió el accionar del Kremlin y lamentó la pérdida de vidas humanas, confirmando al menos dos víctimas fatales y varios civiles heridos como saldo de las detonaciones. El cese transitorio había abierto una moderada expectativa en el plano internacional, pero la falta de acuerdos formales derivó rápidamente en una nueva escalada armada sobre territorio ucraniano.







