En una demostración de fortaleza física y espiritual que rompió con el protocolo de los últimos años, el Sumo Pontífice completó las 14 estaciones cargando el madero ante miles de fieles.
ROMA – En una noche marcada por el silencio solemne y la devoción, el Papa León XIV encabezó su primer Vía Crucis en el Coliseo Romano, dejando una imagen que quedará grabada en la historia de la Iglesia Católica. A diferencia de sus predecesores recientes, quienes solían presidir la ceremonia desde un palco debido a limitaciones de salud, el nuevo Pontífice decidió cargar la cruz durante todo el trayecto.
Un recorrido de fe y sacrificio
Desde la primera estación, el gesto de León XIV sorprendió a los peregrinos y autoridades presentes. El Papa, de paso firme pero pausado, llevó el madero sobre sus hombros, simbolizando su compromiso con el «sufrimiento de la humanidad contemporánea», eje central de sus meditaciones de este año.
- El Clima: Una noche fresca en Roma que no impidió la llegada de más de 50.000 personas.
- Las Meditaciones: Los textos leídos durante el trayecto se centraron en la paz mundial, el drama de los refugiados y la crisis de fe en Occidente.
- El Momento Cumbre: Al llegar a la decimocuarta estación, el Pontífice se tomó unos minutos de oración silenciosa antes de impartir la bendición Urbi et Orbi.
El impacto en los fieles
«Es un mensaje de humildad pura. Verlo cargar el peso de la cruz nos recuerda que el líder de la Iglesia no está por encima del sacrificio, sino al servicio de él», comentó una de las religiosas presentes en la Vía de los Foros Imperiales.
Este acto se interpreta como una declaración de intenciones para su papado: una Iglesia más cercana al rito tradicional y al esfuerzo físico como forma de conexión espiritual. La última vez que un Papa completó el recorrido cargando la cruz de forma íntegra fue hace décadas, lo que refuerza la imagen de vigor que León XIV busca proyectar al mundo.







