El Reino de Arabia Saudita declaró durante la madrugada de este sábado una advertencia formal de «amenaza aérea hostil» en su capital, Riad, luego de registrarse potentes explosiones y columnas de humo denso con llamas en las adyacencias del Aeropuerto Internacional Rey Khalid. El incidente disparó las alarmas sobre los teléfonos celulares de los residentes minutos antes de las 03:00 de la madrugada y forzó a la plataforma especializada FlightRadar24 a reportar severas perturbaciones operativas, cancelación y desvío de vuelos comerciales, en un episodio que agudiza la tensión en Medio Oriente.
La ofensiva se enmarca dentro de la violenta escalada militar reanudada en Yemen, donde las milicias insurgentes hutíes respaldadas técnica y militarmente por la República Islámica de Irán consolidaron este mes el control total sobre la franja costera del mar Rojo y el paso estratégico del estrecho de Bab al-Mandab. Según reportes de la consultora de inteligencia Kpler, el flujo de crudo saudí transportado por esa vía marítima experimentó una marcada contracción desde julio, amenazando la estabilidad logística y de precios en los mercados energéticos globales, en un contexto ya agravado por siete meses de conflicto directo entre Washington y Teherán.
Mientras Riad acusó en las últimas horas a los rebeldes de haber perpetrado un ataque contra la ciudad sagrada de La Meca calificado como un acto terrorista y desmentido por los insurgentes, fuentes de inteligencia confirmaron que miembros de la Guardia Revolucionaria iraní supervisaron la instalación de radares y fortificaciones de túneles en las costas recién capturadas. Pese a que el gobierno saudí solicitó asistencia militar directa a Estados Unidos para bombardear posiciones rebeldes, la Casa Blanca descartó una intervención conjunta inmediata; no obstante, el Departamento de Estado aprobó un millonario paquete de venta por 48 cazas F-35 valuado en US$ 24.300 millones para reforzar el escudo defensivo del reino, al tiempo que la ONU confirmó que los combates ya dejaron más de 112.000 desplazados y una crisis humanitaria desbordada.








