Una práctica doméstica sumamente extendida pero potencialmente peligrosa volvió a encender las alertas de los organismos sanitarios: sacar la carne del freezer y dejarla a temperatura ambiente sobre la mesada de la cocina para que se descongele. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) advirtió de forma categórica que este hábito debe evitarse por completo debido al rápido riesgo de proliferación bacteriana y desarrollo de toxinas nocivas para la salud.
El fundamento científico radica en la diferencia térmica que sufre la pieza: mientras el núcleo o centro de la carne aún permanece congelado, la superficie exterior entra velozmente en lo que los especialistas denominan la «zona de peligro», un rango térmico ubicado entre los 5 °C y los 60 °C donde los microorganismos patógenos se multiplican exponencialmente. Por este motivo, los protocolos oficiales remarcan que los alimentos perecederos jamás deben descongelarse al aire libre, bajo el chorro de agua de la canilla ni cerca de fuentes artificiales de calor como estufas u hornos.
Los métodos seguros y la regla de oro del recongelado
Para preservar la inocuidad alimentaria, el método más seguro y recomendado consiste en planificar con tiempo y pasar la carne directamente del congelador a los estantes inferiores de la heladera, garantizando una temperatura constante por debajo de los 5 °C. Como alternativa rápida, se puede recurrir al microondas en su función de descongelado, con la condición innegociable de cocinar la pieza de manera inmediata tras retirarla del artefacto. Asimismo, en el caso de cortes muy delgados o porciones individuales, pueden incorporarse directamente a la cocción.
Desde el Ministerio de Salud reforzaron otra advertencia clave: una vez descongelada la carne cruda, nunca debe volver a guardarse en el freezer en ese mismo estado. La única forma segura de recongelarla es someterla primero a una cocción completa y recién allí devolverla al frío. Con la llegada de los días calurosos a San Juan, sostener la cadena de frío y evitar la contaminación cruzada en la cocina resultan medidas indispensables para cuidar la salud familiar.








