El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, analizó con dureza el impacto del triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil y lo calificó como «un hito importantísimo que representa un quiebre» para la correlación de fuerzas políticas en América del Sur. En declaraciones radiales a El Destape, el mandatario bonaerense sostuvo que el desenlace electoral no solo significó una victoria histórica del pueblo brasileño frente al bolsonarismo, sino que constituyó un revés directo para los planes de proyección regional de Donald Trump y del presidente Javier Milei.
Kicillof enfatizó que el resultado en el país vecino desmonta el intento de instalar las políticas de ajuste de la administración libertaria como un modelo de exportación exitoso para otros países: «Fue un rechazo en el que influyó la motosierra de Milei, que pretende ser un elemento de propaganda de la ultraderecha para mostrar que lo de Argentina es un éxito», afirmó. Asimismo, destacó la capacidad del dirigente del Partido de los Trabajadores (PT) para revertir una contienda adversa tras la primera vuelta electoral mediante una movilización popular que demostró que la región «no estaba condenada a un presidente de ultraderecha».
En su lectura hacia el plano geopolítico e institucional, el gobernador bonaerense advirtió que una victoria del Partido Liberal de Flávio Bolsonaro hubiera condicionado drásticamente el escenario político argentino de cara a los comicios del próximo año y la carrera presidencial hacia 2027. Además, cuestionó la subordinación diplomática del Gobierno nacional a los intereses de Washington y fustigó la actitud de la Casa Rosada frente al escrutinio del domingo: «Milei es casi el único de los presidentes de Latinoamérica que todavía no reconoció el triunfo de Lula», remarcó Kicillof, señalando que diversos sectores de la producción, pymes y el turismo en Argentina ya comienzan a plantear reparos firmes al rumbo económico oficial.








