La gigante tecnológica Apple anunció el cierre definitivo de su tienda en Towson, Maryland, la cual marcó un hito histórico al ser la primera de la compañía en sindicalizarse en Estados Unidos. Aunque la empresa justifica la decisión por el deterioro económico del centro comercial y la salida de otros minoristas, el sindicato que representa a los trabajadores ha calificado la medida como un «esfuerzo cínico» para desmantelar la organización laboral.
A diferencia de lo ocurrido en otros cierres recientes, como los de Trumbull o North County, los empleados de Towson no contarán con traslados inmediatos a otras sucursales. Apple ha informado que el personal deberá postularse nuevamente a vacantes disponibles, lo que ha elevado la tensión y las amenazas de acciones legales. El sindicato sostiene que esta distinción es una represalia directa por su actividad gremial y una vulneración de los derechos adquiridos en su convenio colectivo.
Este movimiento se produce en un contexto donde las tiendas físicas siguen siendo el motor de experiencia de Apple, con ventas que superan los 5.500 dólares por metro cuadrado, muy por encima del promedio del sector. Sin embargo, el cierre en Towson refleja la creciente fricción entre la cultura corporativa de la empresa y los movimientos de sindicalización que han comenzado a ganar terreno en sus puntos de venta. Mientras la tienda de Oklahoma City permanece como el último bastión sindicalizado en pie, el futuro de la relación entre los empleados minoristas y la firma de Cupertino parece entrar en una fase de incertidumbre legal y política.







