Una intensa seguidilla de amenazas de bomba generó momentos de máxima tensión e interrupciones en el tráfico aéreo sobre distintos puntos de Europa durante las primeras horas de este jueves. La escalada de intimidaciones, que afectó a por lo menos 12 vuelos comerciales, motivó el desvío inmediato de varias aeronaves hacia pistas alternativas, la intervención de brigadas antiexplosivos y el despliegue de aviones de combate de las fuerzas armadas para escoltar a los transportes de pasajeros en pleno vuelo.

Entre los incidentes de mayor repercusión se destacó el caso de un Airbus A320 de la aerolínea irlandesa Aer Lingus, que cubría el trayecto Dublín-Roma con 151 pasajeros y seis tripulantes: el aparato debió declarar emergencia general (squawk 7700) y aterrizar de urgencia en la base militar gala de Évreux-Fauville, custodiado en el aire por un caza francés Rafale. En paralelo, un vuelo de Wizz Air que había despegado desde Milán Malpensa con destino a Varsovia tuvo que cambiar su rumbo y descender en Viena, mientras que una aeronave de Finnair procedente de Helsinki logró tocar tierra en el aeropuerto de Fiumicino escoltada por cazas de la Aeronáutica Militar italiana. Operativos similares de inspección y control de pasaje se replicaron en Bulgaria tras el arribo de servicios provenientes de Madrid, Copenhague y Londres.
Hasta el momento, las distintas revisiones exhaustivas no detectaron la presencia de explosivos ni artefactos peligrosos a bordo de ninguna de las máquinas. Los peritajes de inteligencia, encabezados por la Policía Postal y autoridades fronterizas, concentran sus sospechas en un correo electrónico anónimo redactado en lengua italiana que fue enviado de madrugada a varias casillas institucionales vinculadas a terminales aéreas de Roma, bajo el asunto de «señalamiento de amenaza», sumándose a una seguidilla de falsas alertas que ya venía impactando en rutas aerocomerciales de la región.








