La ciudad portuaria del sur de Ucrania fue blanco de una ola de drones que impactaron contra edificios residenciales e infraestructura civil. Los servicios de emergencia rescataron a sobrevivientes entre los escombros y evacuaron a decenas de personas bajo fuego. La región ya acumula decenas de víctimas fatales en lo que va del mes.
Odesa volvió a convertirse en el epicentro del conflicto bélico este viernes por la madrugada. Una serie de bombardeos perpetrados por las tropas rusas, principalmente mediante el uso de drones, provocó la muerte de al menos dos ciudadanos y dejó a otros 14 con heridas de diversa consideración. El ataque, que se ensañó contra zonas urbanas, destruyó apartamentos y desató incendios que los bomberos combatieron durante horas.
Según reportó Serhiy Lysak, jefe de la administración regional, los proyectiles alcanzaron edificios de dos y tres plantas. En uno de los inmuebles más afectados, la explosión destruyó varios departamentos y obligó a la evacuación inmediata de 20 residentes, entre los que se encontraban dos menores de edad. Los socorristas lograron extraer a una persona con vida de entre las ruinas, mientras el Servicio Estatal de Emergencias confirmaba el hallazgo de las dos víctimas fatales en otro de los puntos impactados.
Drones contra infraestructura civil: una táctica que no da tregua
El modus operandi del ataque volvió a dejar en evidencia la vulnerabilidad de la infraestructura civil frente a la ofensiva aérea rusa. Los impactos no solo causaron daños estructurales irreversibles en los edificios residenciales, sino que además afectaron servicios básicos en los distritos periféricos de Odesa. Esta ciudad, clave para la logística ucraniana por su salida al Mar Negro, viene siendo blanco sistemático de bombardeos; apenas el pasado 16 de abril, otro ataque similar se había cobrado la vida de nueve personas.
Ofensiva en cadena: Dnipro también sufrió el rigor de los misiles
La violencia no se limitó al sur. En las últimas horas de la noche previa, la ciudad de Dnipro, en el centro-este del país, también fue escenario de una tragedia. Un ataque ruso dejó un saldo de cuatro muertos y ocho heridos, además de una persona que permanece desaparecida entre los escombros de edificios incendiados. El gobernador regional, Oleksandr Ganja, calificó la situación como crítica debido a la magnitud de los daños en numerosos departamentos que quedaron reducidos a cenizas por el fuego.
A medida que avanzan las tareas de remoción de escombros en Odesa y Dnipro, las autoridades locales no descartan que el número de víctimas fatales pueda incrementarse. El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania mantiene el alerta máxima ante la posibilidad de nuevas oleadas de drones durante el resto del fin de semana, mientras la comunidad internacional observa con preocupación la escalada de ataques contra objetivos no militares.







