El cierre del histórico Road Show tuvo un momento de máxima tensión cuando el Lotus E20 comenzó a incendiarse en la zona del motor luego de las maniobras finales. Afortunadamente, la rápida intervención de los bomberos y la tranquilidad del piloto evitaron que el incidente pasara a mayores, transformando el susto en una anécdota del festejo.
Lo que era una fiesta absoluta en las calles de Buenos Aires tuvo un desenlace inesperado y cinematográfico. Tras completar una serie de «donuts» y maniobras de alta exigencia para deleite de los más de 500 mil presentes, el monoplaza que conducía Franco Colapinto sufrió un principio de incendio en la parte posterior, generando una columna de fuego y humo que paralizó por unos instantes a la multitud.
El origen del incidente
El fuego se originó en la zona de los escapes y la cubierta del motor del Lotus E20. Este tipo de incidentes suele ocurrir en exhibiciones de este calibre: al realizar maniobras de baja velocidad con el motor a máximas revoluciones, el flujo de aire es insuficiente para enfriar los componentes críticos, lo que provoca un sobrecalentamiento extremo. El exceso de temperatura terminó por encender los fluidos y el material de la carrocería en la parte trasera del vehículo.
Reacción inmediata y seguridad
La respuesta fue inmediata. Los equipos de seguridad y los bomberos presentes en el circuito callejero de Palermo actuaron en cuestión de segundos, extinguiendo las llamas con matafuegos mientras Colapinto descendía del habitáculo con total calma. El piloto pilarense, acostumbrado a las altas temperaturas y a los protocolos de emergencia de la Fórmula 1, no sufrió ninguna lesión y se encargó de llevar tranquilidad a los fanáticos con gestos de aprobación mientras se retiraba del sector.
A pesar de lo impactante de las imágenes, el incidente no logró opacar la magnitud de la jornada. El equipo Williams y la organización del evento confirmaron que se trató de un problema técnico menor derivado de la exigencia del show, permitiendo que la celebración continuara con el saludo final de Franco a bordo del bus, cerrando un domingo que, fuego incluido, será recordado por décadas en el automovilismo nacional.







