El organismo nacional advirtió que ambos productos carecen de registros oficiales y se comercializaban de manera irregular en redes sociales y plataformas de venta online, representando un grave riesgo para la salud.
La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) oficializó este jueves la prohibición de uso, comercialización y distribución en todo el país de dos productos médicos que circulaban sin autorización: una toxina botulínica y un medicamento utilizado para el descenso de peso.
A través de las disposiciones 2325/2026 y 2369/2026 publicadas en el Boletín Oficial, el organismo que conduce Luis Eduardo Fontana retiró del mercado estos artículos al no poder garantizar su calidad, seguridad ni eficacia.
El «bótox» de redes sociales
El primer producto alcanzado por la medida es la “Toxina botulínica ISRADERM”. Según la investigación de la Dirección de Gestión de la Información Técnica, este producto no figura en el Registro de Especialidades Medicinales.
La alarma se encendió debido a que el ISRADERM se ofrecía abiertamente en redes sociales. La ANMAT recordó que cualquier variante de toxina botulínica debe ser indicada y administrada exclusivamente por médicos. Al ser un medicamento sin registro y de procedencia desconocida, fue calificado como «peligroso para la salud de los eventuales consumidores».

Fármaco para adelgazar bajo la lupa
El segundo producto prohibido es el identificado como “Lipoless 2,5 mg / Tirzepatida 2,5 mg/0,6 ml”, presuntamente fabricado por el laboratorio paraguayo Eticos.
En este caso, el Departamento de Control de Mercado detectó su venta a través de la plataforma Mercado Libre. Las autoridades señalaron dos irregularidades críticas:
- El producto no está inscripto en el registro nacional.
- Su principio activo (Tirzepatida) es de venta bajo receta, por lo cual su expendio solo está autorizado en farmacias físicas y bajo supervisión profesional.
El riesgo de la compra online
Desde la ANMAT enfatizaron que el consumo de medicamentos fuera de los canales oficiales —como redes sociales o sitios de compra-venta— representa un alto riesgo sanitario. Al desconocerse las condiciones de elaboración y conservación, estos productos pueden contener sustancias tóxicas o no poseer el principio activo anunciado, agravando cuadros de salud preexistentes.
La prohibición rige para todos los lotes y presentaciones de ambos productos hasta que cuenten con las habilitaciones correspondientes.







