Los residentes del sur de Texas afirman que la compañía aeroespacial tenía pleno conocimiento de que los lanzamientos de la nave Starship causarían daños estructurales en sus hogares, pero continuó con las operaciones ajustando sus propios estándares de seguridad.
Un nuevo conflicto legal sacude a SpaceX. Ochenta familias residentes del sur de Texas han presentado una demanda colectiva contra la empresa dirigida por Elon Musk, alegando que las actividades en las instalaciones de Starbase han provocado daños repetidos y significativos en sus viviendas y propiedades.
La demanda, un extenso documento de 59 páginas presentado ante el tribunal federal de Brownsville el pasado 30 de abril, sostiene que SpaceX era consciente de los riesgos que implicaban sus operaciones. Según los demandantes, la compañía continuó con los despegues a pesar de las afectaciones evidentes sobre la comunidad local, priorizando sus objetivos de lanzamiento sobre la integridad de las zonas residenciales cercanas.
El epicentro del conflicto
Los demandantes residen principalmente en las localidades de Port Isabel, South Padre Island y Laguna Vista, junto con vecinos de Laguna Heights. En total, se identifican daños en más de cincuenta viviendas situadas en un radio de menos de 24 kilómetros de la base de lanzamiento. Los residentes de la región de Laguna Madre aseguran que cada uno de los once vuelos de prueba de la nave Starship realizados desde 2023 ha impactado negativamente su entorno.
Lanzamientos de una violencia sin precedentes
El documento judicial describe los lanzamientos de Starship como los “más violentos energéticamente” jamás registrados en la industria. Para dimensionar la magnitud, la demanda señala que cada despegue equivale al efecto acumulativo de entre cuatro y seis de los cohetes más potentes de la NASA (como los de la misión Artemis II), o a diez lanzamientos simultáneos de un cohete Falcon 9.
Esta potencia extrema genera explosiones sónicas y vibraciones que se propagan por kilómetros. Durante una sola prueba, las viviendas pueden verse expuestas hasta a tres explosiones sónicas: una durante el ascenso y dos más cuando el propulsor Super Heavy regresa para su aterrizaje.
Modificación de estándares de seguridad
Uno de los puntos más críticos de la acusación es la supuesta manipulación de los umbrales de daño por parte de SpaceX. Originalmente, la empresa estableció un límite de 110 decibelios para las vibraciones acústicas, nivel que organismos como la NASA, la FAA y la Fuerza Aérea de EE. UU. consideran como el punto de inicio de posibles daños estructurales.
Sin embargo, tras constatar los daños en las primeras pruebas, la demanda alega que SpaceX revisó unilateralmente sus parámetros internos, elevando el umbral a 140 decibelios y afirmando que no cabía esperar daños por debajo de los 135 decibelios, una medida que los afectados consideran un intento de evadir responsabilidad legal.
Daños denunciados y fundamentos legales
Aunque la demanda sigue su curso, los propietarios han reportado una variedad de daños estructurales, entre los que se incluyen:
- Ventanas rotas y grietas en paredes y techos.
- Daños en acabados de yeso, estuco y tejas quebradas.
- Derrumbes parciales de muros y techos.
Bajo estos argumentos, los propietarios acusan a SpaceX de “negligencia grave” y de incurrir en allanamiento de morada, al permitir que el ruido y las vibraciones invadan propiedades privadas sin consentimiento. Hasta el momento, la compañía aeroespacial no ha emitido una respuesta formal ante el tribunal.







