Según un informe de The Wall Street Journal, el país del Golfo bombardeó una refinería estratégica en la isla de Lavan. La operación marca un giro beligerante de los Emiratos, que ahora consideran a Teherán un actor hostil decidido a socavar su modelo económico.
Lo que comenzó como una serie de especulaciones tras el avistamiento de aviones de combate no identificados sobre territorio iraní, ha sido confirmado por fuentes cercanas al conflicto. Emiratos Árabes Unidos (EAU) abandonó su postura de neutralidad para convertirse en un actor activo de la guerra en Medio Oriente, ejecutando ataques directos contra infraestructura clave de Irán.

El ataque a la refinería de Lavan
El punto de inflexión se produjo a principios de abril, en coincidencia con el anuncio de alto el fuego impulsado por Donald Trump. EAU bombardeó una refinería en la isla de Lavan, en el Golfo Pérsico, provocando un incendio que dejó la planta fuera de servicio durante meses.
Aunque el gobierno emiratí no reconoció oficialmente la autoría, su Cancillería defendió el derecho a responder «militarmente» ante actos hostiles. Por su parte, el régimen de Teherán denunció el ataque de «el enemigo» y respondió con una agresividad sin precedentes.
Irán descarga su furia contra los Emiratos
Las cifras del conflicto revelan una saña particular contra el país árabe:
- Irán lanzó más de 2.800 misiles y drones contra EAU.
- Esta cifra supera la cantidad de proyectiles dirigidos contra cualquier otro estado, incluso por encima de Israel.
- La ofensiva iraní afectó gravemente sectores estratégicos como el turismo, el mercado inmobiliario y el tráfico aéreo, provocando despidos y cierres temporales en Dubái y Abu Dabi.
El aval de la Casa Blanca
Desde Washington, el panorama es de aceptación. Según las fuentes citadas, Estados Unidos no objetó el ataque a la refinería debido a que la tregua no estaba consolidada. Al contrario, la gestión de Trump recibió con satisfacción que los estados del Golfo se involucren directamente en la «máxima presión» contra el régimen iraní.
Medidas diplomáticas y represalias
Más allá de los bombardeos, EAU ha endurecido su postura interna:
- Cierre de instituciones: Se clausuraron escuelas y clubes en Dubái vinculados a Teherán.
- Restricciones migratorias: Se limitaron visados y derechos de tránsito para ciudadanos iraníes.
- Presión en la ONU: Los Emiratos respaldaron resoluciones que autorizan el uso de la fuerza para romper el control iraní sobre el estratégico Estrecho de Ormuz.
Con estas acciones, los Emiratos Árabes Unidos se posicionan como la monarquía más beligerante del Golfo, consolidando una alianza militar estrecha con EE. UU. en un escenario de final abierto.







