En una conmemoración del Día de la Victoria marcada por la austeridad y la seguridad extrema, el líder ruso intentó calmar el descontento interno. Pese a hablar de un desenlace cercano, advirtió que el objetivo sigue siendo la «derrota final del enemigo».
El tradicional desfile en la Plaza Roja de este fin de semana dejó una imagen distinta a la de años anteriores: sin grandes despliegues de equipo militar y con un discurso que denotó la presión que Vladimir Putin siente tanto desde el frente de batalla como desde el interior de su país.

Un mensaje para el frente interno
Ante un grupo de periodistas, Putin lanzó la frase que rápidamente se volvió titular: “Creo que el asunto está llegando a su fin”. Según analistas internacionales, este comentario busca aliviar la tensión de una sociedad rusa que enfrenta:
- Restricciones digitales: Nuevos cortes de internet y limitaciones en el uso de aplicaciones.
- Crisis económica: Aumento de impuestos, cierre de empresas y una inflación creciente en alimentos y servicios.
- Fatiga social: Un amplio sector de la población muestra frustración por un conflicto que ya cumple cinco años.
La «cuerda floja» del Kremlin
Pese a reconocer implícitamente que la guerra no puede ser eterna, el mandatario no mostró indicios de capitulación. Justificó la ausencia de blindados en el desfile afirmando que las fuerzas deben “centrar su atención en la derrota final del enemigo”. Para Stefan Meister, analista del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores, la estrategia es clara: «Quiere enviar el mensaje de que la guerra terminará pronto, pero solo bajo sus condiciones».

El factor internacional y la oposición
La situación se da en un contexto geopolítico cambiante:
- Giro en EE. UU.: Con el gobierno de Donald Trump enfocado en el conflicto en Medio Oriente, las conversaciones de paz sobre Ucrania han perdido espacio en la agenda mediática.
- Ataques de Kiev: Ucrania ha intensificado sus ataques de largo alcance con drones y misiles de fabricación nacional, obligando a Moscú a extremar medidas de seguridad (incluso Zelenski lanzó una irónica declaración «permitiendo» el desfile sin ataques).
- Despertar opositor: Boris Nadezhdin, referente de la oposición, asegura que el descontento es el más alto desde la década del 90, aunque todavía impera la lógica de culpar a los asesores («los boyardos») y no directamente al «zar».
Vulnerabilidad y seguridad
Expertos señalan que Putin se muestra inusualmente vulnerable tras los recientes asesinatos de líderes iraníes por parte de EE. UU. e Israel, lo que habría profundizado su paranoia respecto a la seguridad personal y motivado un control más férreo sobre las comunicaciones en Rusia. De momento, el régimen resiste, pero el propio Putin parece haber entendido que debe reaccionar ante una presión que ya no puede ignorar.







