El mandatario estadounidense busca abrir el mercado chino a sus empresas en medio de la crisis energética derivada del conflicto con Irán y la disputa tecnológica. Taiwán y la mediación en Medio Oriente figuran como los otros pilares de una agenda compleja.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó este miércoles a Beijing para una cumbre de alto nivel con el líder chino, Xi Jinping. La visita, la primera de un mandatario estadounidense al gigante asiático desde 2017, tiene lugar en un momento crítico para la estabilidad geopolítica y económica mundial.
Agenda comercial y delegación de peso
El objetivo principal de Trump es forzar la apertura del mercado chino para las empresas estadounidenses. Para ello, el mandatario llegó acompañado por una comitiva de peso pesado del sector tecnológico y aeroespacial, incluyendo a Elon Musk (Tesla), Tim Cook (Apple), Kelly Ortberg (Boeing) y el CEO de Nvidia, Jensen Huang, quien se sumó a la delegación durante una escala en Alaska.
Antes de partir, Trump calificó a Xi como un «líder de extraordinaria distinción» y expresó su confianza en que las «personas brillantes» de su delegación puedan «hacer su magia» para potenciar la economía china, siempre bajo la condición de una mayor apertura comercial.
La sombra del conflicto en Medio Oriente
Aunque Trump relativizó inicialmente la importancia de discutir sobre Irán, el conflicto iniciado en febrero pasado —que bloqueó el estrecho de Ormuz y disparó los precios de la energía— sobrevuela toda la negociación.
- Mediación: Beijing ha buscado involucrar a terceros, como Pakistán, para mediar entre Washington y Teherán.
- Seguridad energética: El bloqueo del estrecho de Ormuz no solo afecta a EE. UU., sino que preocupa profundamente a China, cuya economía depende del suministro energético que transita por esa vía.
Taiwán y la rivalidad tecnológica
Otro punto de fricción es Taiwán. Trump confirmó que abordará directamente con Xi las ventas de armas estadounidenses a la isla. El mandatario confía en que su «muy buena relación personal» con Xi sea suficiente para evitar una escalada militar, a pesar de que Beijing mantiene a la «reunificación» como un objetivo estratégico innegociable.
Paralelamente, se espera una discusión profunda sobre la competencia en inteligencia artificial y los controles a la exportación de tierras raras, insumos clave que China domina y que son esenciales para la industria tecnológica estadounidense.
Escenarios domésticos complejos
La cumbre encuentra a ambos líderes bajo presión interna:
- En Estados Unidos: Trump enfrenta una inflación creciente vinculada a la crisis con Irán y una baja en sus índices de popularidad.
- En China: Xi Jinping lidia con un consumo interno débil y una crisis estructural en su sector inmobiliario.
Este miércoles, la prensa estatal china confirmó el inicio oficial de una nueva ronda de negociaciones en Corea del Sur, cuyos resultados preliminares marcarán el tono de las reuniones que Trump y Xi mantendrán este jueves y viernes en Beijing.







