El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, afirmó que Beijing tiene una «necesidad imperiosa» de restablecer el tránsito en la ruta marítima debido a su alta dependencia energética. El anuncio se da en el marco de la visita oficial de Donald Trump a China.
BEIJING – En un contexto de alta tensión global y movimientos diplomáticos estratégicos, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, aseguró este jueves que la reapertura del Estrecho de Ormuz se ha convertido en la prioridad máxima para el régimen de Xi Jinping. Según el funcionario, el gigante asiático utilizará toda su influencia política y económica para normalizar el flujo comercial en esta vía marítima clave.
«A China le interesa mucho que se reabra el estrecho, y creo que trabajarán entre bastidores en la medida en que alguien tenga alguna influencia sobre el liderazgo iraní», declaró Bessent en una entrevista con la cadena CNBC. Las palabras del secretario subrayan la posición de Washington, que ve en la necesidad energética de Beijing una palanca para que China actúe como mediador ante Teherán.
Energía y Estrategia
El Estrecho de Ormuz, situado entre Irán y Omán, es el cuello de botella más importante del mundo para el petróleo y el gas. Millones de barriles transitan diariamente por sus aguas, y para una economía como la china, cualquier interrupción prolongada supone una amenaza directa a su crecimiento y estabilidad interna.
Bessent destacó que, más allá de la retórica, los incentivos económicos de China son tan altos que Beijing «hará todo lo posible» por evitar un bloqueo sostenido que dispare los precios de la energía y afecte sus cadenas de suministro.
Encuentro Trump-Xi en el horizonte
Estas declaraciones coinciden con la visita oficial del presidente Donald Trump a Beijing. Durante el encuentro inicial este jueves, Xi Jinping reiteró que el estatus de Taiwán sigue siendo el punto más sensible de la relación bilateral. Sin embargo, la agenda económica y la seguridad de las rutas marítimas parecen estar ganando terreno en las conversaciones privadas.
Además de la crisis energética, la delegación estadounidense, que incluye a líderes tecnológicos como Jensen Huang (CEO de Nvidia), busca establecer protocolos de seguridad en Inteligencia Artificial y discutir la venta de semiconductores avanzados, temas que Bessent calificó como áreas de potencial avance «desde una posición de liderazgo de EE.UU.».
Diplomacia en la región
Antes de aterrizar en China, Bessent mantuvo reuniones clave en Corea del Sur y Japón para coordinar posturas sobre minerales críticos e inversiones. La estrategia de la administración Trump parece enfocada en presionar a China para que asuma una responsabilidad mayor en la estabilidad de Medio Oriente, utilizando su dependencia del crudo iraní como motor de cambio.
Se espera que en las próximas horas, tras la culminación de la cumbre entre Trump y Xi el viernes, se den a conocer más detalles sobre posibles acuerdos comerciales o compromisos respecto a la libre navegación en el Estrecho de Ormuz, un punto que hoy mantiene en vilo a los mercados internacionales.







