El devastador fenómeno climático azotó al estado norteño de Uttar Pradesh con ráfagas destructivas y tormentas eléctricas masivas. La gran mayoría de las víctimas fatales fallecieron aplastadas por el derrumbe de techos y paredes, mientras que la región se mantiene en alerta ante la llegada de nuevas anomalías meteorológicas.
Un escenario de horror y destrucción absoluta se vive por estas horas en el norte de la India. Una tormenta premonzónica de una ferocidad inusitada golpeó el estado de Uttar Pradesh, descargando ráfagas de viento que alcanzaron los 130 kilómetros por hora y desatando una letal actividad eléctrica. La velocidad con la que se desató el fenómeno sorprendió por completo a los pobladores, quienes no tuvieron tiempo de buscar refugio.
Según el último reporte oficial emitido por la Oficina del Comisionado de Socorro local, las autoridades ya elevaron la cifra de víctimas fatales a 117 personas, mientras que los heridos graves suman al menos 79.
El colapso de las viviendas, la principal causa de muerte
La precariedad de las construcciones y la violencia del viento formaron un combo trágico. Del total de fallecidos, 113 ciudadanos perdieron la vida aplastados por el colapso masivo de estructuras, muros y techos que cedieron ante las ráfagas. En tanto, las otras cuatro muertes confirmadas correspondieron a personas que fueron alcanzadas de manera directa por la caída de rayos.
Los distritos de Prayagraj y Bareilly fueron la zona cero del desastre, registrando los vientos más potentes de 130 km/h, seguidos de cerca por localidades como Mirzapur y Chandauli, donde el aire sopló por encima de los 100 km/h dejando un tendal de destrozos. El balance material preliminar es desolador:
- 330 viviendas quedaron totalmente destruidas o con daños severos.
- 177 animales de cría y ganado murieron a causa del temporal.
El factor del calor extremo
Los especialistas del Servicio Meteorológico de la India (IMD) explicaron que la brutalidad del evento se debió a una atmósfera altamente inestable provocada por el calor extremo que venía acumulando la región. El pasado mes de abril se consolidó como el más caluroso en cuatro años, registrando picos térmicos agobiantes de hasta 47,6°C, lo que funcionó como combustible para el posterior desarrollo de la tormenta.
Ante la emergencia, el Gobierno de Uttar Pradesh ordenó el despliegue inmediato de comités de asistencia para relevar los daños y prometió agilizar la entrega de compensaciones económicas a las familias que lo perdieron todo, priorizando la reconstrucción de los hogares.
Sin embargo, el peligro está lejos de ceder. Los meteorólogos del IMD lanzaron una advertencia preocupante de cara a lo que queda de mayo: se prevé que el volumen de lluvias supere el 110% de la media histórica para esta época del año, confirmando una tendencia en aumento de eventos climáticos extremos en el país asiático mientras se monitorea el avance de los vientos estacionales.







