El gobierno de Estados Unidos, a través de los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC), decidió endurecer los controles de ingreso en sus aeropuertos ante la aparición de una nueva cepa del virus del Ébola, puntualmente la variante Bundibugyo, que registra brotes activos en el centro y este de África.
A partir de este jueves, la medida establece que todos los ciudadanos y pasajeros que hayan estado en la República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur en los últimos 21 días deberán ingresar de forma obligatoria únicamente a través del Aeropuerto Internacional de Washington Dulles (IAD), donde se montará un operativo especial de detección y control sanitario exhaustivo. Las autoridades sanitarias aclararon que, por el momento, el riesgo para la población general de Estados Unidos sigue siendo bajo, pero decidieron actuar de forma preventiva en coordinación con las aerolíneas y los controles fronterizos.
La preocupación central radica en que actualmente no existe una vacuna aprobada contra la cepa Bundibugyo, por lo que los tratamientos médicos se limitan exclusivamente al cuidado paliativo de los pacientes. La gravedad de la situación epidemiológica en la región africana ya reporta un balance preocupante, con 11 casos confirmados, 336 sospechosos y al menos 88 muertes en territorio congoleño, además de contagios y víctimas fatales registradas en Uganda, lo que encendió las alarmas de los organismos internacionales.







