El centro administrativo de La Paz y la estratégica ciudad de El Alto se convirtieron en un escenario de batalla campal este viernes. Mientras las organizaciones civiles radicalizan los bloqueos exigiendo la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, las Fuerzas Armadas encendieron las alarmas al denunciar la supuesta presencia de grupos civiles con armamento bélico de alto calibre.
Caos en el centro histórico paceño y asedio a la plaza Murillo
La crisis política y social que sacude a Bolivia sumó un capítulo de extrema violencia durante la jornada del viernes, consolidando un escenario de virtual parálisis en los principales núcleos urbanos del país. Columnas multitudinarias compuestas por sindicatos, mineros, maestros, sectores fabriles y organizaciones campesinas nucleadas en la Central Obrera Boliviana (COB) convergieron masivamente sobre el casco céntrico de La Paz. La movilización no tardó en colapsar las principales arterias viales, clausurando por completo la actividad comercial y la circulación del transporte público.
El punto de mayor fricción se concentró en los accesos a la plaza Murillo, sector donde se erigen el Palacio Quemado (sede del Poder Ejecutivo) y el Congreso Nacional. La violencia estalló cuando fracciones de manifestantes intentaron vulnerar por la fuerza los anillos de contención perimetral dispuestos por la Policía Boliviana.
La respuesta de las fuerzas de seguridad y la reacción civil desataron combates urbanos que incluyeron:
- El uso sistemático de gases lacrimógenos y balines de goma por parte de los efectivos policiales para dispersar la avanzada.
- Lluvias de piedras, palos, petardos y el uso de cartuchos de dinamita por parte de los sectores movilizados.
- El repliegue apresurado de los comerciantes de la zona y destrozos de diversa consideración en fachadas de establecimientos institucionales y privados.
Alerta militar por presuntos grupos armados e irregularidades
En paralelo a los disturbios que asfixian la sede gubernamental, el conflicto sumó un condimento de enorme gravedad institucional. El Ministerio de Defensa, en sintonía con el comando en jefe de las Fuerzas Armadas, emitió un sorpresivo comunicado oficial manifestando su extrema preocupación ante la aparente irrupción de “grupos irregulares con armamento bélico de alto calibre” en distintos puntos del territorio. La advertencia del sector militar se apoya en la viralización de material audiovisual donde se observa a civiles portando fusiles de guerra mientras exigen la salida inmediata de las autoridades democráticas.
«Las Fuerzas Armadas actuarán en el marco de la ley para garantizar la seguridad de la población», reza el documento castrense difundido desde La Paz. La comandancia alertó de manera tajante que no se tolerará ninguna acción armada que ponga en jaque la estabilidad del Estado de derecho o atente contra la integridad física de la ciudadanía. En este contexto de rumores cruzados sobre un inminente Estado de Excepción o una intervención militar directa, el Gobierno exhortó a la sociedad civil a mantener la calma, colaborar con el personal de seguridad y confiar en el despliegue coordinado de las agencias estatales.
El Alto sitiado y el mapa crítico de los bloqueos
La crisis no da tregua en la estratégica ciudad de El Alto, considerada históricamente el termómetro de las revoluciones civiles en el país vecino. Juntas vecinales y el gremio de transportistas locales profundizaron las medidas de fuerza cercando las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de El Alto. Las protestas incluyeron la quema generalizada de neumáticos y la colocación de barricadas en los accesos a la terminal aérea. Ante la amenaza de una toma pacífica, piquetes policiales debieron montar mallas de seguridad y cordones de resguardo para proteger la infraestructura y evitar la suspensión total de las operaciones aéreas.
De acuerdo con el último relevamiento técnico de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC), el país completó este viernes 22 días consecutivos de cortes de ruta ininterrumpidos, impulsados por las bases de la COB y sectores leales al expresidente Evo Morales.
La radiografía del estrangulamiento vial expone números alarmantes para la economía de la región:
| Indicador Vial | Relevamiento Oficial (Viernes) |
| Puntos de interrupción activos | 51 cortes totales en rutas nacionales |
| Departamentos afectados | 7 de los 9 estados subnacionales |
| Región más crítica | La Paz (Aislamiento hacia Oruro, Cochabamba y Santa Cruz) |
El impacto socioeconómico de este bloqueo prolongado ya se siente con dureza en las góndolas de los supermercados y en las estaciones de servicio, donde las filas para conseguir alimentos básicos y combustibles son kilométricas. El éxito del recientemente reestructurado gabinete ministerial y del nuevo Consejo Económico y Social dependerá exclusivamente de la capacidad política del presidente Rodrigo Paz para desactivar un estallido civil que, por estas horas, mantiene a toda Bolivia al borde del abismo.







