El actual mandatario estiró la diferencia a nueve puntos en la intención de voto para la primera vuelta de octubre, quebrando el escenario de paridad técnica de los últimos meses. El retroceso del senador de la oposición coincide con el fuerte impacto público del escándalo que lo vincula al exbanquero detenido Daniel Vorcaro.
Giro en el escenario electoral y freno al crecimiento opositor
Una nueva medición del reconocido instituto Datafolha, divulgada este viernes, modificó el tablero político brasileño de cara a las elecciones generales del próximo mes de octubre. El actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, logró capitalizar la crisis que sacude al bloque opositor y estiró su ventaja frente al senador conservador Flávio Bolsonaro, consolidando sus aspiraciones de lograr la reelección para un nuevo mandato presidencial.
De acuerdo con el estudio estadístico, Lula —representante del oficialista Partido de los Trabajadores (PT)— trepó al 40% de la intención de voto para una eventual primera vuelta. En la vereda de enfrente, el hijo mayor y sucesor político del exmandatario Jair Bolsonaro, nucleado en el Partido Liberal (PL), experimentó una caída que lo posicionó en el 31%. Los guarismos exponen un fuerte quiebre respecto a la medición de la semana previa, cuando la diferencia entre ambos se ubicaba dentro de los márgenes del empate técnico, con un 38% para el líder metalúrgico y un 35% para su contrincante derechista.
El impacto del caso Vorcaro en la opinión pública
Los analistas locales coinciden en que este vuelco en las tendencias electorales está directamente ligado a las recientes revelaciones periodísticas difundidas por el medio Intercept Brasil. Las publicaciones sacaron a la luz comprometedoras conversaciones y audios donde Flávio Bolsonaro solicitaba una millonaria financiación para costear el film biográfico de su padre, «Dark Horse», al influyente banquero Daniel Vorcaro, hoy tras las rejas bajo acusaciones de liderar una red de fraudes con bonos corporativos, extorsiones y corrupción empresarial.
El relevamiento de Datafolha midió al detalle las secuelas políticas del denominado caso Banco Master:
- Conocimiento masivo: El 64% de los ciudadanos brasileños encuestados manifestó estar al tanto de las filtraciones del caso.
- Cuestionamiento ético: Ese mismo 64% de la muestra evaluó negativamente la conducta del senador opositor, afirmando que «actuó mal» en su relación con el financista detenido.
- Aumento del rechazo: Por primera vez en la campaña, la tasa de rechazo electoral hacia Flávio Bolsonaro escaló al 46%, superando numéricamente a la de Lula, quien logró recortar su resistencia social al 45%.
Las proyecciones para el balotaje y la figura de Michelle Bolsonaro
La encuesta también simuló los escenarios de cara a una segunda vuelta electoral. En ese mano a mano definitivo, Lula da Silva se impondría con el 47% de los respaldos frente al 43% de Flávio Bolsonaro. Si bien este escenario fronterizo todavía roza los límites de la oscilación técnica por el margen de error, marca un fuerte contraste con el empate clavado en 45% que arrojaba el muestreo a principios de mayo.
Ante el nerviosismo reinante en el bando opositor y los rumores de una posible bajada de la postulación del senador, el instituto testeó la competitividad de la ex primera dama Michelle Bolsonaro como potencial pieza de recambio dinástico:
| Escenario Electoral (Datafolha) | Lula da Silva | Michelle Bolsonaro |
| Escenario de Primera Vuelta | 41% | 22% |
| Escenario de Segunda Vuelta (Balotaje) | 48% | 43% |
Los datos demuestran que, en caso de una primera vuelta, Michelle marcharía bastante más rezagada respecto al mandatario en comparación con su enteado (22% contra el 31% de Flávio). No obstante, en la instancia de balotaje, la dirigente conservadora retiene el núcleo duro del voto bolsonarista, alcanzando un idéntico 43% frente al 48% de Lula.
Por su parte, el pelotón de candidatos alternativos que buscan romper la polarización, donde se destacan los exgobernadores de centroderecha Ronaldo Caiado (Goiás) y Romeu Zema (Minas Gerais), quedaron relegados a los márgenes del debate principal, cosechando apenas un 3% de las intenciones de voto cada uno en los esquemas evaluados por el instituto.







