El sospechoso, un empleado municipal de 33 años y confeso fanático de Instituto, fue arrestado tras determinarse que fue el último en ver y recibir a la menor de 14 años en la noche del sábado. Mientras la Justicia cordobesa activó el Alerta Sofía y perita su vivienda, el imputado niega los cargos y sostiene una confusa versión sobre un auto rojo que es mirada con severo escepticismo por los investigadores.
La desesperada búsqueda de Agostina Vega, la adolescente de 14 años que falta de su hogar en la ciudad de Córdoba desde el pasado fin de semana, sumó su capítulo más elocuente con la detención de Claudio Gabriel Barrelier. El hombre, de 33 años, quedó en el ojo de la tormenta judicial bajo las órdenes del fiscal de instrucción Raúl Garzón, al comprobarse mediante registros técnicos que fue el eslabón final en la cadena de contactos de la menor antes de que su teléfono se apagara de forma definitiva.
Barrelier cuenta con un presente laboral activo dentro de la capital provincial: está contratado por la Municipalidad de Córdoba para desempeñarse en el área de Tránsito, figurando formalmente en los registros como dependiente de la firma Squad Security, contratista que presta servicios de control para la comuna. Su historial de empleo previo arroja un paso por la firma Tanus Jalil e Hijos SRL, una conocida empresa abocada al rubro de la importación y comercialización de productos fruti-hortícolas.
Asimismo, fuentes judiciales ligadas al caso confirmaron que el sospechoso arrastra antecedentes en los archivos policiales: cuenta con una denuncia previa por violencia de género en su contra, expediente por el cual si bien fue investigado, no llegó a recibir una condena firme.
Barrelier es empleado municipal y trabaja en el área de Tránsito.
Fanatismo por la «Gloria», mensajes desafiantes y un allanamiento clave
El perfil virtual del detenido ofrece rasgos particulares que ya están siendo analizados en el marco de la causa. En su cuenta de Instagram, Barrelier optó por una carta de presentación con tintes desafiantes ante la mirada ajena: «A mi corta edad he pasado miles de cosas que solo yo sé cómo fueron y cuánto me dolieron, aprendí que así te hagan el mal, debés desear el bien», reza la biografía de su perfil. En tanto, en su cuenta de Facebook expone sin tapujos su pasión por el club Instituto de Córdoba, plataforma donde abundan las fotografías vistiendo las camisetas de «La Gloria» y postales tomadas desde las tribunas del Monumental de Alta Córdoba.
La situación procesal de Barrelier se complicó drásticamente el miércoles por la tarde. Por orden de la fiscalía, brigadas de la Policía de Córdoba y peritos químicos del Ministerio Público Fiscal irrumpieron en su domicilio particular —donde convive con su pareja y su hija— en momentos en que había varias personas presentes.
Allí se ejecutaron minuciosos análisis científicos con luces forenses sobre la estructura edilicia, prendas de vestir del acusado y diversos dispositivos tecnológicos que quedaron secuestrados. En simultáneo, el fiscal Garzón —quien impuso un estricto secreto de sumario— comandó una batería de otros 18 allanamientos en diferentes puntos de la periferia cordobesa para intentar dar con rastros de la chica.
Hincha de Instituto de Córdoba, Barrelier suele compartir fotos en sus redes sociales con la camiseta de «La Gloria».
La encrucijada del Volkswagen Gol rojo y el audio de WhatsApp
La reconstrucción preliminar del hecho sitúa la última aparición de Agostina a las 22:30 del sábado, cuando abandonó la casa de su madre en el barrio General Mosconi a bordo de un remís de confianza con destino a la intersección de las calles Fragueiro y Juan del Campillo, en el barrio Cofico. El remisero declaró ante las autoridades que en esa esquina los esperaba un hombre de unos 30 años (identificado posteriormente como Barrelier), quien pagó el costo del viaje de su propio bolsillo.
El nudo ciego de la pesquisa radica en qué pasó minutos después de ese encuentro. Para la fiscalía, las cámaras de seguridad de la zona registraron a ambos caminando juntos con sentido directo a la vivienda del imputado. Sin embargo, en sus declaraciones iniciales ante la policía, Barrelier intentó desviar la atención introduciendo la hipótesis de que tras bajarse del remís, Agostina ascendió a un auto Volkswagen Gol de color rojo. Los investigadores descartaron parcialmente esta versión al cotejarla con los registros de video y sospechan que se trató de una coartada falsa para ganar tiempo.
Por el contrario, el abogado defensor del detenido, Jorge Sánchez Del Bianco, ensayó una justificación en diálogo con la señal TN, argumentando que la adolescente llamó a su cliente para pedirle auxilio económico para abonar el remís debido a que ya tenían un conocimiento previo. Según la versión del letrado, Barrelier la acompañó dos cuadras a pie, se negó a llevarla a la casa de un amigo porque no disponía de vehículo propio y fue en ese instante cuando la menor supuestamente se retiró por sus propios medios en un auto particular que frenó a su lado.
Esta versión defensiva choca de frente con las sospechas de la familia de la víctima. Su abuela reveló ante la prensa un dato estremecedor: antes de desaparecer, Agostina le envió un mensaje de audio por WhatsApp a una amiga íntima manifestándole que se dirigía a buscar un «regalo sorpresa» para su mamá. Para el entorno familiar, esa frase es la prueba fehaciente de que la menor fue víctima de un engaño premeditado por parte del hoy detenido.
Alerta Sofía por Agostina Vega.
Marchas, reclamos y datos útiles para aportar información
La lentitud denunciada por la familia en la recolección de las primeras declaraciones testimoniales provocó momentos de fuerte tensión en la jornada del martes, cuando vecinos y parientes de la menor cortaron de forma total la circulación en el cruce de la avenida Alem y Rancagua para exigir respuestas urgentes a la Jefatura Policial.
Al momento de su desaparición, Agostina Vega vestía:
Un pantalón de jean color negro.
Un buzo color bordó.
Zapatillas de lona blancas.
Las autoridades judiciales solicitaron la máxima difusión de la comunidad. Ante cualquier dato fidedigno o sospecha sobre el paradero de la adolescente, se ruega comunicarse de inmediato con las líneas policiales de emergencia o contactarse de forma directa con el teléfono celular provisto por su padre, Gabriel Vega: 3515192014.
La última vez que vieron a la menor fue el sábado por la noche.
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